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Jorge Díaz-Rullo logra escalar la vía 'Café Colombia' tras cuatro años y 240 intentos, convirtiéndose en el quinto en el mundo en alcanzar este grado de dificultad máxima.
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Escalada
Tras cuatro años y 240 intentos, toca la gloria con la quinta vía en el mundo que se postula al grado máximo de dificultad

Jorge Díaz-Rullo, en la vía ‘Café Colombia’.Adri Martínez
10:03CEST
Jorge Díaz-Rullo es un escalador que logró escalar la vía 'Café Colombia' tras cuatro años y 240 intentos.
Jorge Díaz-Rullo es el quinto escalador en el mundo en lograr escalar la vía 'Café Colombia', que se postula al grado máximo de dificultad.
Le tomó cuatro años y 240 intentos escalar la vía 'Café Colombia'.
La vía 'Café Colombia' se postula al grado máximo de dificultad en escalada.

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Durante más de cuatro años, la vida de Jorge Díaz-Rullo giró en torno a una obsesión. Una idea fija que le acompañaba desde que se levantaba hasta que se acostaba: una línea de roca en Margalef (Tarragona). Una vía que, al principio, ni siquiera se atrevía a probar. “Sabía que estaba fuera de mi alcance”, admite.
Hace apenas un mes, tras 240 días de intentos, logró encadenar ‘Café Colombia’, una ruta, de unos 30 metros de longitud, que ha propuesto como 9c, el máximo grado de dificultad en la escalada deportiva. Hasta ahora, solo otras cuatro ascensiones en el mundo han alcanzado ese nivel de exigencia extrema.
Su primer contacto con la vía fue en junio de 2021. “Algo dentro de mí me dijo: ¿por qué no soñar a lo grande?”, recuerda en declaraciones a MARCA. Aquel verano se preparó específicamente para ese muro y, en otoño, comenzó su gran batalla. Desde el suelo, ‘Café Colombia’ imponía más que cualquier otra: agarres ínfimos, movimientos al límite… nada invitaba al optimismo. El empujón definitivo llegó de la mano de su amigo, el escalador colombiano Anghelo Bernal.
El escalador madrileño completó la vía Café Colombia tras cuatro años y 240 intentos
Antes del encadenamiento se sucedieron 239 días de intentos sin éxito. “Lo más duro fue lidiar con esa frustración. Muchas veces retrocedes, y eso es muy difícil de gestionar a nivel psicológico”, apunta el escalador madrileño.
La humedad de la roca también frenó su avance en más de una ocasión. Perdió la cuenta de los cortes sufridos en la piel pero no de sus consecuencias. “Te pueden durar más de una semana, en la que te puedes sentir listo físicamente, pero debes parar y perder una gran oportunidad”, señala.
No recuerdo un solo día en el que no pensara en la vía... Y luego, tras cuatro años, se acaba y es como una colleja
Jorge Díaz-Rullo
Con el paso del tiempo, el desafío dejó de ser únicamente encadenar la vía. También consistía en aprender a convivir con ella y aceptar que el proyecto podía no salir. Ese cambio de enfoque fue clave. “Cuando entendí por qué hacía esto y qué me aportaba, más allá del éxito, empecé a disfrutar del proceso, aunque implicara mucho tiempo y esfuerzo”, confiesa.
Para Díaz-Rullo, la escalada va mucho más allá de alcanzar la cima. Es todo lo que la rodea: la montaña, la convivencia, el respeto por el entorno y un estilo de vida sencillo en su furgoneta camperizada. “No necesito más. Soy un escalador comprometido, soñador y bastante cabezón”, resume.

Jorge Díaz-Rullo, en uno de sus intentos de completar la vía ‘Café Colombia’ en Margalef (Tarragona).Adri Martínez
Esa constancia desterró cualquier atisbo de rendición en el último otoño. Tras una primavera prometedora, en la que rozó el éxito, llegaron meses en los que ni siquiera se acercó. “Compararme con mi yo de antes me destrozó. Salir de ese bucle no fue fácil y estuve cerca de abandonar”, admite.
El encadenamiento llegó, sin embargo, en un día como otro cualquiera. Tras semana y media sin escalar por la lluvia, viajó directamente desde Madrid sin grandes expectativas. “No pensaba que fuera a ser el día”, recuerda. Pero lo fue. “Todo fluía, como si flotara. A mitad de la vía ya sentía que podía ser el pegue definitivo”.
Y, como testigo, Iker Pou. Los hermanos alaveses han seguido de cerca el proyecto de Díaz-Rullo. Eneko se marchó pero le dijo a su hermano Iker que no se moviera de allí: “Estate con él a muerte hasta que lo consiga”.
Ahora debe buscar una motivación y ser él mismo; no deja de ser una actividad lúdica por encima de lo económico
Eneko Pou
Los Pou son la voz de la experiencia. A lo largo de más de tres décadas, han acumulado tres millones de metros de desnivel positivo y cerca de 80.000 vías de escalada en todo el mundo. Ahora se vuelcan con los jóvenes escaladores que poco a poco toman su testigo.
Después de cuatro años, Jorge alcanzó la meta. Se unió al selecto grupo formado por Adam Ondra, Sébastien Bouin, Jakob Schubert y Sean Bailey, los únicos escaladores con una vía propuesta como 9c. Y, de repente, el vacío. “Cuando llevas años con un único objetivo, con el cuerpo siempre en tensión, y de pronto se acaba, es como una colleja. Ahora estoy en fase de adaptación”, explica.
“Debe sobreponerse a todo esto, buscar una motivación, ser él mismo y disfrutar de la escalada. No deja de ser una actividad lúdica por encima de lo económico”, apuntan los Pou.
No dudó al proponer el grado de la vía. “Es lo más honesto y coherente. Me ha llevado a un nivel de exigencia física muy superior y también he contrastado opiniones con otros escaladores de referencia”, señala. “La roca es un mundo competitivo, si alguien dice que esta vía es menos dificultad, no le debe de afectar. En su opinión es un 9c. Debe creer en sí mismo”, apostilla Eneko Pou.
De momento, ninguna vía de este grado ha sido repetida, condición necesaria para confirmar la dificultad. Aun así, Díaz-Rullo confía en el potencial de ‘Café Colombia’: “Es una candidata clara. Está bien ubicada, el acceso es cómodo y el entorno lo tiene todo”. “Es una vía de resistencia, no es tanto de fuerza. Con mucho entrenamiento puede haber aspirantes que puedan pelear para repetirla”, analiza Eneko Pou.
Amo escalar en roca, buscar mis límites y compartirlo con otros escaladores; no cambiaría mi estilo de vida
Jorge Díaz-Rullo
A quienes sueñen con intentarlo, Díaz-Rullo les manda un consejo: “Paciencia y motivación. Me haría ilusión poder ayudar y compartir todos los detalles”.
Tras cerrar un ciclo tan largo, no hay prisa por el siguiente reto. Quiere detenerse, cambiar de aires y explorar otras disciplinas como el bloque. No contempla volver a la competición. “Amo escalar en roca, buscar mis límites y compartirlo con otros escaladores. No cambiaría mi estilo de vida”, afirma responde Díaz-Rullo con más de 100 vías de noveno grado en sus manos.

Jorge Díaz-Rullo.Adri Martínez
Un camino que comenzó a los 12 años, cuando su hermano le introdujo en la escalada. Desde entonces ha sido testigo del crecimiento del deporte, con más instalaciones específicas y profesionales del sector, aunque es igual de difícil vivir de él. Actualmente Díaz-Rullo forma parte del equipo de Sputnik y es uno de los estandartes de varias marcas como Petzl (material), Scarpa (calzado), E9 (ropa) o Climbskin (cuidado de la piel).
Ahora, su objetivo es recorrer distintos rincones del planeta y “volver a conectar consigo mismo”. El próximo desafío llegará, pero sin forzarlo. Porque, más allá de grados o vías concretas, lo que define a Díaz-Rullo es esa necesidad constante de ir un poco más alto, un poco más allá.
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