
El Cadillac Miller-Meteor de los Cazafantasmas, un ícono cultural, se convirtió en una pesadilla durante el rodaje de la película, causando frustración en el equipo de producción.
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El Cadillac Miller-Meteor de los Cazafantasmas es un icono cultural absoluto, aunque se convirtió en una pesadilla que hizo que lo aborreciera todo el equipo de producción.

Se trataba de un Cadillac de 1959.Sony.
08:29CEST
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Si ya tienes unos años, seguro que estarás de acuerdo en que el mítico coche de los Cazafantasmas es un mito sobre ruedas. Corría el año 1984 cuando el Ecto-1, como fue 'bautizado' se hizo famoso en el mundo entero. El coche en realidad era un Cadillac Miller-Meteor Futura Duplex de 1959, un modelo que representaba el culmen del lujo y el exceso de finales de los años cincuenta. Bajo su capó rugía (nunca mejor dicho) un motor V8 de 6,4 litros capaz de entregar una potencia de 330 CV, una cifra respetable para la época aunque algo escasa para las tres toneladas que alcanzó tras ser equipado con los gadgets necesarios para la película. Su velocidad máxima teórica rozaba los 160 km/h, aunque alcanzar semejante registro con aquel coche, y más cargado de 'trastos', hubiese supuesto un riesgo que ni los actores ni el resto del equipo habrían querido correr.
Se eligió aquel coche tan reconocible porque Stephen Dane, el diseñador de producción encargado de dar vida al coche, buscaba algo que resultara extraño y al mismo tiempo práctico. El coche se había desarrollado en origen para cumplir funciones como ambulancia y coche fúnebre, y esa dualidad algo macabra encajaba como un guante con la temática de la película.

El coche, en un fotograma de la primera parte de Cazafantasmas.Sony.
Curiosamente, el guion original de Dan Aykroyd sugería un coche negro con luces blancas, pero Dane convenció al equipo de que un tono blanco permitiría que el coche destacara mejor en las escenas nocturnas de la ciudad de Nueva York. Y, al contrario de lo que suele ser habitual en los rodajes, el equipo de producción solo preparó un coche para la primera película, aunque es cierto que compraron un segundo coche que guardaron sin adaptar por si el coche protagonista sufría un percance. ¡Y vaya si los sufrió!
Cuentan que el equipo de grabación llegó a aborrecer aquel viejo Cadillac con todas sus fuerzas. Primero los actores, para los que aquel interior se convirtió en un auténtico horno durante las jornadas de rodaje en verano. Bill Murray, que interpretaba al doctor Peter Venkman, recordaba aquellas sesiones de rodaje como un suplicio de calor y llegó a mencionar que meterse allí dentro con las pesadas mochilas de protones era una tarea agónica.

Un momento del rodaje de la película.Sony,
Ernie Hudson, el actor que daba vida a Winston Zeddemore, aseguraba que conducir aquel gigante era una experiencia aterradora: la dirección carecía de precisión y los frenos apenas lograban detener la inercia de semejante masa férrea. El actor llegó a mencionar que el coche parecía tener voluntad propia, porque seguía trayectorias erráticas que le obligaban a un esfuerzo físico constante al volante.
Incluso el director, Ivan Reitman, llegó a reconocer que tenía cierta ansiedad cada vez que tocaba arrancar el Ecto-1. De hecho, sus averías mecánicas fueron constantes y afectaron sobre todo al sistema eléctrico y a la temperatura del motor. Tanto es así, que algunos sonidos mecánicos de mal funcionamiento y algunas bocanadas de humo que salen de sus escapes son reales, a pesar de que parezcan un capricho del guión.

El coche, nuna imagen recogida en la ciudad de Nueva York.Sony,
Pero el momento de máxima tensión ocurrió durante la grabación de una secuencia en el puente de Manhattan, en el que el motor se detuvo justo cuando las cámaras debían captar el avance triunfal del equipo. La avería provocó un enorme colapso y el tráfico quedó bloqueado, generando una marea de cláxones y gritos de conductores furiosos. Los agentes policía de Nueva York, lejos de mostrarse comprensivos con la magia del cine, estallaron al parecer en cólera contra el equipo de producción. Tanto fue así, que dicen que hasta los propios actores tuvieron que bajar del coche para empujar la mole de acero.
Pero de todo se aprende y, cuando llegó el momento de rodar la secuela en 1989, el equipo decidió que resultaba imposible seguir confiando en una sola unidad. Para Cazafantasmas II, el coche original fue actualizado para convertirse en el Ecto-1a, cargado de más luces. Y ante el temor de repetir el desastre del puente, prepararon un segundo coche totalmente operativo.

Un momento del rodaje de la película.Sony,
El destino del Ecto-1 original fue algo triste durante mucho tiempo, como por otra parte es habitual en estos casos. Tras el rodaje de la segunda parte, el coche quedó abandonado en un solar de los estudios de Sony en Culver City, California. El sol y la lluvia devoraron la pintura y el óxido perforó la carrocería hasta que un grupo de fans inició una campaña para salvarlo. Gracias a la presión popular, Sony financió una restauración integral en 2010, y el coche fue desmontado y restaurado pieza por pieza para recuperar su esplendor original.
Hoy en día, aquel Cadillac Miller-Meteor de 1959 se encuentra expuesto en el museo de los estudios de Sony, esta vez alejado del sol y la intemperie. No merece menos un coche que hoy día es uno de los coches de cine más valiosos. ¿Cuánto puede valer? No hay una cifra concreta, pero se estima que este coche único que tanta guerra dio al equipo de rodaje superaría hoy día los tres millones de euros en una subasta.
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El Cadillac Miller-Meteor causó frustración en el equipo de producción, convirtiéndose en una trampa que casi arruina el rodaje.
El Cadillac utilizado en los Cazafantasmas es un modelo de 1959.
El equipo de producción aborreció el coche debido a los problemas que surgieron durante el rodaje, que complicaron el proceso.
El Cadillac Miller-Meteor es considerado un ícono cultural por su diseño distintivo y su asociación con la popular franquicia de los Cazafantasmas.


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