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David Pisonero, seleccionador de Israel, busca clasificar al Mundial 2027 enfrentando a los 'Hispanos' en Argentina. La eliminatoria se presenta como un desafío complicado para el equipo español.
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Selección española masculina de balonmano
El técnico español, seleccionador de Israel, encara una eliminatoria desigual ante los 'Hispanos' en Argentina para buscar un billete para el Mundial 2027

El técnico español David Pisonero, seleccionador de Israel.MARCA
09:50CEST
David Pisonero es el seleccionador de la selección española masculina de balonmano y actualmente dirige al equipo de Israel.
El partido se jugará en Argentina, aunque la fecha exacta no se menciona en el artículo.
David Pisonero necesita obtener un resultado favorable en la eliminatoria contra los 'Hispanos' para conseguir un billete al Mundial 2027.
La selección israelí enfrenta una eliminatoria desigual contra los 'Hispanos', lo que complica su camino hacia el Mundial.

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No es el personaje bíblico de Moisés. Pero sí ejerce como un profeta lejos de su patria, empeñado en conducir a Israel hacia la élite del balonmano internacional. A miles de kilómetros de la ‘tierra prometida’, condicionada hoy por el conflicto bélico que atraviesa este país, David Pisonero dirige desde septiembre de 2024 a la selección israelí, compaginando el cargo con el de entrenador del Recoletas Atlético Valladolid. Una aventura que ya ha dejado resultados por encima de lo esperado: rozó la clasificación para el Europeo 2026 y ahora afronta la última eliminatoria hacia el Mundial 2027 con un reto mayúsculo por delante: medirse a España.
A sus 53 años, y en la primera experiencia de su carrera al frente de una selección nacional, el técnico vallisoletano, mítico expivote de clubes como BM Valladolid, BM Cantabria o Ademar León, atraviesa uno de los momentos más estimulantes de su trayectoria deportiva. Lo hace liderando un combinado lleno de singularidades, tanto dentro como fuera de la pista. "Cuando acepté ser seleccionador de Israel, siempre me he agarrado a lo mismo. Yo soy entrenador de balonmano y no hago más que esto. Hablo solo de deporte e intento hacer mi trabajo lo mejor posible. Si trascendemos a lo social, el deporte es una de las mejores vías para la integración", explica Pisonero para MARCA desde Buenos Aires, ciudad que albergará los dos partidos tras el acuerdo de todas las federaciones implicadas para la disputa de la última ronda clasificatoria para el Campeonato del Mundo el próximo año en Alemania.
Hace tiempo que el balonmano israelí dejó de ser una absoluta rareza en el panorama europeo. Cada vez son más habituales los jugadores del país hebreo en ligas de primer nivel, reflejo del crecimiento competitivo de una selección que ya empieza a plantar cara a rivales de notoria entidad. Aunque todavía se mueve en un segundo escalón internacional, Israel ha demostrado que posee argumentos suficientes para competir ante equipos de mayor prestigio y potencial. La pasada fase de clasificación para el Europeo 2026 fue una prueba evidente. Pese a cerrar el grupo en última posición y quedarse fuera por un solo punto, logró derrotar a Polonia y empatar frente a este mismo rival y ante Rumanía, resultados impensables hace apenas unos años.
Clasificarse para un Mundial es más difícil para una selección como Israel. Eliminar a un rival del nivel de Georgia en la segunda ronda se antojaba muy difícil, jugando, además, la ida y la vuelta allí
David Pisonero, seleccionador de Israel
"Está siendo fantástico el rendimiento de los chicos, mucho más de lo esperado. En la pasada fase clasificación para el Europeo 2026 puntuamos contra equipos más potentes como Polonia y Rumanía", destaca el preparador pucelano, orgulloso de la evolución de un equipo que alcanzó esta última ronda clasificatoria para el Mundial tras superar por un solo gol a Georgia en una eliminatoria disputada íntegramente en territorio rival. "Clasificarse para un Mundial es más difícil para una selección como Israel. Eliminar a un rival del nivel de Georgia en la segunda ronda se antojaba muy difícil, jugando, además, la ida y la vuelta allí", añade.

David Pisonero, en el banquillo del Atl. Valladolid.BM Atlético Valladolid
El premio a esa hazaña es ahora una eliminatoria frente a una de las grandes potencias del balonmano mundial: España. Sobre el papel, los ‘Hispanos’ parten como claros favoritos, pero el crecimiento competitivo de Israel obliga a extremar la precaución. La selección dirigida por Pisonero llega sin presión, pero con la motivación intacta y la ilusión de seguir haciendo historia. "Ha sido muy grato poder avanzar y competir por estar en un Mundial, aunque se antoja muy complicado vencer a un equipo del calibre como España. Es abismal la diferencia entre ambas por balonmano y tradición. Nos lo tomamos como una fase de aprendizaje y crecimiento", admite el técnico vallisoletano, que, aun así, no renuncia a competir hasta el final. "Vamos a pelear con todo lo que tenemos, pero siempre con los pies en el suelo y sabiendo a quién nos enfrentamos", advierte el seleccionador israelí.
Se antoja muy complicado vencer a un equipo del calibre como España. Es abismal la diferencia entre ambas por balonmano y tradición. Nos lo tomamos como una fase de aprendizaje y crecimiento"
David Pisonero, seleccionador de Israel
Como viene siendo habitual desde que asumió el cargo, Pisonero prepara esta eliminatoria lejos de Israel, una circunstancia que ya forma parte de la rutina de su selección. En esta ocasión, ambos partidos se disputarán en territorio neutral, concretamente en Buenos Aires, un escenario atípico y a miles de kilómetros de Europa. "Tenemos peculiaridades como el no poder jugar en Israel y tener que hacerlo siempre en campo contrario o neutral. Las concentraciones son muy cerradas, donde el balonmano es el protagonista las 24 horas y eso favorece mucho a la hora de poder integrar un sistema dentro del equipo. Aunque la logística no es sencilla, nos adaptamos gracias a la alta profesionalidad de esta selección", explica.
Después de tener que cruzar el charco, ambos combinados se preparan en la capital argentina para un doble enfrentamiento con menos de 48 horas de diferencia. Todo un castigo físico que condicionará inevitablemente ambos encuentros con tan poco tiempo de margen y después de tan solo tres días de preparación. "Es una situación bastante especial. Había que buscar una alternativa, pero lo de jugar en Buenos Aires tiene muchos matices distintos. Por ejemplo, el gran esfuerzo de todos tras un viaje largo que castiga mucho a los jugadores con dos partidos oficiales que al final no dejan de ser intensos dado lo que está en juego y esto exigirá a todos un plus", lamenta.
Más allá de la dificultad deportiva, el cruce tiene un componente emocional evidente para el técnico español. Pisonero nunca llegó a debutar con la selección absoluta como jugador, pero el destino le brinda ahora la posibilidad de enfrentarse por primera vez a España como seleccionador rival. Sin embargo, no podrá disfrutar del partido de vuelta en su país natal al perder los 'Hispanos' el factor cancha tras la elección de Buenos Aires como lugar para celebrarse íntegramente esta eliminatoria. "La connotación del enfrenamiento con España es muy especial, porque, además, será la primera vez. La selección española es algo que sentimos muy cerca los que nos dedicamos a esto. Sufriré una pequeña dualidad al tener que cumplir los objetivos del equipo que dirijo, y, a la vez, disfrutaré en la pista con gente que son mis compañeros de deporte y de liga", reconoce.
La connotación del primer enfrenamiento con España es muy especial. Sufriré una pequeña dualidad al tener que cumplir los objetivos de mi equipo, y, a la vez, disfrutaré en la pista con gente que son mis compañeros de deporte
David Pisonero, seleccionador de Israel
La huella del técnico vallisoletano ya es visible en el juego de Israel. Pisonero ha tratado de dotar al equipo de un mayor criterio táctico sin perder la esencia que caracteriza al combinado hebrero: intensidad y verticalidad en ataque con las acciones individuales como seña de identidad, donde el central Yoav Lumbroso se erige como principal referente ofensivo. "Tengo jugadores muy verticales y valientes, que buscan rápido los uno contra uno. Pero quiero aportar más orden, sobre todo en defensa, pero sin quitar ese espíritu y esa identidad de un estilo en el que confían y en el que son buenos", explica el técnico español, cuyo futuro al frente de Israel se decidirá precisamente después de esta eliminatoria mundialista.
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