
Simone Rocchi se autosuspende mientras es investigado por complicidad en fraude deportivo. El caso afecta al Inter de Milán, aunque no hay acusaciones formales contra el club.
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Serie A
Rocchi se autosuspende tras ser investigado por presunta complicidad en fraude deportivo en un caso que salpica al Inter sin acusarle formalmente

Simone, en una imagen de archivo.
08:27CEST
Simone Rocchi es un árbitro italiano que se investiga por presunta complicidad en fraude deportivo.
El caso Rocchi afecta al Inter de Milán al estar en el foco de la investigación, aunque no se le ha acusado formalmente.
'Complicidad en fraude deportivo' se refiere a la participación o colaboración en actividades ilegales que afectan la integridad de los deportes.
Simone Rocchi se ha autosuspendido de sus funciones mientras se lleva a cabo la investigación.

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El calcio vuelve a mirarse en el espejo que más teme. En Italia, donde la palabra arbitraje nunca pasa de puntillas y cualquier investigación prende como una cerilla en una habitación llena de gas, el caso Gianluca Rocchi ha abierto una grieta inesperada en plena recta final de la Serie A. El designador de árbitros de la Serie A y la Serie B está siendo investigado por la Fiscalía de Milán por presunta “complicidad en fraude deportivo”, según adelantó la agencia AGI y recogieron varios medios italianos. Rocchi niega cualquier irregularidad y se ha autosuspendido de forma inmediata para afrontar una causa que amenaza con convertirse en el gran incendio institucional del fútbol italiano.
La investigación apunta, entre otros extremos, a una supuesta elección de árbitros “favorables” al Inter. Esa frase ha disparado todas las alarmas y ha colocado al club nerazzurro en el centro del ruido, aunque no como investigado. Según las informaciones publicadas en Italia, ningún miembro del Inter habría recibido notificación alguna dentro del procedimiento. El club, aun así, ha quedado atrapado en una tormenta que llega justo cuando el equipo pelea por cerrar el Scudetto número 21 de su historia.
La paradoja, y ahí está lo que más desconcierta en Appiano Gentile, es que los partidos bajo la lupa no fueron precisamente una autopista para el Inter. La Gazzetta dello Sport lo resumía con una idea que ha calado en el entorno nerazzurro: los hechos controvertidos remiten a encuentros que terminaron “muy mal” para el equipo entonces dirigido por Simone Inzaghi. En la temporada 2024-25, aquella campaña que acabó sin títulos para el Inter, dos fechas aparecen ahora en el centro del expediente: el Bologna-Inter del 20 de abril de 2025 y el Inter-Milan del 23 de abril de 2025, vuelta de semifinales de Coppa Italia. Dos golpes en cuatro días. Dos noches negras. Dos heridas que, lejos de favorecer al Inter, ayudaron a derrumbar su temporada.
Primero llegó el mazazo del Dall’Ara. El Bologna-Inter acabó 1-0, con un tanto de Riccardo Orsolini en el tiempo añadido, una chilena nacida de una acción muy discutida por el saque de Miranda, adelantado varios metros según la interpretación nerazzurra. Aquella derrota comprometió de forma seria la pelea por el Scudetto. No fue un partido menor ni una nota al pie en el calendario. Fue uno de esos días en los que una Liga cambia de dueño sin que nadie lo proclame todavía. El árbitro de aquel encuentro fue Andrea Colombo, uno de los nombres citados en la investigación por la supuesta designación de un colegiado considerado favorable al Inter. El marcador, sin embargo, fue demoledor para los intereses de Inzaghi.
Tres días después llegó el derbi. Inter-Milan, semifinal de vuelta de la Coppa Italia. El árbitro fue Daniele Doveri, otro de los nombres que aparecen en los cargos conocidos hasta ahora. Según las informaciones publicadas, una de las hipótesis de la acusación sostiene que su designación habría buscado apartarle de una posible final posterior. El derbi terminó 0-3 para el Milan. Una noche sin discusión futbolística y con castigo total para el Inter, que vio cómo se evaporaba la Coppa Italia y, con ella, cualquier fantasía de triplete. Si la acusación habla de árbitros “graditos”, la realidad del marcador devuelve una fotografía difícil de encajar: dos designaciones bajo sospecha, dos derrotas dolorosas, dos trofeos perdidos en la misma semana.
En el Inter, según la prensa italiana, la reacción ha mezclado sorpresa, prudencia e irritación. Sorpresa por el estallido del caso en un momento decisivo de la temporada. Prudencia porque la investigación está en marcha y el club ha optado por no emitir un comunicado oficial. E irritación porque el nombre de Alessandro Bastoni vuelve a aparecer en el foco por una acción de enero de 2024 ante el Verona, cuando el defensa fue señalado por un codazo a Ondrej Duda en un partido que el Inter ganó 2-1. En aquella jugada, la conversación entre árbitro y VAR dejó una frase que ahora ha recuperado fuerza mediática: “¡Pero piten, por Dios!”. El episodio, anterior a los partidos principales de la investigación, vuelve a alimentar un ruido que el club considera persistente alrededor de su central.
La causa no se limita al Inter. Uno de los puntos más relevantes del expediente se refiere al Udinese-Parma del 1 de marzo de 2025. Según las informaciones publicadas por AGI y otros medios italianos, la Fiscalía investiga si Rocchi influyó de forma indebida en una revisión VAR por una posible mano dentro del área. La hipótesis apunta a que el designador habría golpeado el cristal de la sala VAR de Lissone para llamar la atención de los árbitros, que terminaron recomendando la revisión en el monitor. El caso ha derivado también en pesquisas sobre el testimonio arbitral y en la investigación del supervisor VAR Andrea Gervasoni.
Rocchi se declara ajeno a los hechos. El exárbitro sostiene que defenderá su posición y que desmontará los actos acusatorios, mientras espera una audiencia fijada para el 30 de abril. Su autosuspensión, lejos de apagar el incendio, ha elevado la dimensión institucional del caso. La situación pesa lo suficiente como para apartarse temporalmente de la designación arbitral en plena competición.
La denuncia que abrió la grieta
El origen del terremoto se sitúa en una denuncia de Domenico Rocca, exasistente arbitral, cuya carta habría impulsado la reapertura del caso. En esa documentación aparece también una referencia que en el Inter no ha pasado desapercibida: el Inter-Roma del 27 de abril de 2025, un partido en el que, según esa queja, no se llamó al VAR para revisar un posible penalti favorable al Inter. Otro episodio que, desde la óptica nerazzurra, no encaja con la tesis de un trato de favor sistemático. Aquel encuentro, situado entre las heridas del Bologna, el Milan y el derrumbe final de la temporada, pertenece a una semana que en el club todavía se recuerda como una de las más negras de los últimos años.
El caso estalla con una comparación inevitable para el fútbol español. En Italia se investiga a un designador arbitral por presuntas designaciones interesadas y posibles interferencias en decisiones de VAR. En España, el caso Negreira sigue siendo el gran fantasma de referencia cuando se habla de la relación entre clubes, arbitraje y poder institucional. La diferencia jurídica entre ambos asuntos es evidente y cada investigación tiene su propio recorrido, pero el mensaje de fondo vuelve a ser incómodo para el fútbol europeo: la sospecha arbitral, cuando entra por la puerta, lo contamina todo.
El Inter, de momento, no está formalmente acusado. Rocchi sí está bajo investigación. Y los partidos citados, lejos de dibujar una ventaja deportiva clara para el club nerazzurro, terminaron provocando daños deportivos evidentes al equipo de Inzaghi. La acusación habla de árbitros favorables al Inter; la hemeroteca responde con derrotas, títulos perdidos y una temporada que se apagó en una semana fatal. Se abre ahora una batalla que no se jugará en San Siro, ni en el Dall’Ara, ni en la sala VAR de Lissone. Se jugará en los despachos de la Fiscalía de Milán.
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