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Noel Martín, ciclista paralímpico, comparte su historia de sacrificio y esfuerzo en el ciclismo. Su trabajo resalta la importancia del deporte para quienes no pueden ver.
El ciclista abulense revela el trabajo, el sacrificio y el esfuerzo que hay detrás de cada historia
La magia del ciclismo paralímpico: Noel Martín, los ojos de los que no pueden ver
08:15CEST
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Noel Martín es un ciclista paralímpico que representa a los atletas con discapacidad visual, destacando su esfuerzo y dedicación en el deporte.
El ciclismo paralímpico ofrece a las personas con discapacidad visual una forma de competir y superarse, promoviendo la inclusión y la visibilidad en el deporte.
Noel Martín enfrenta diversos desafíos, incluyendo la adaptación a las condiciones de la competencia y la necesidad de un guía para navegar durante las carreras.
Noel Martín se prepara a través de un riguroso entrenamiento físico y mental, así como colaborando estrechamente con su guía para optimizar su rendimiento.

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A las faldas de la Sierra de Gredos, Noel Martín creció con la ilusión de quien busca pelear por un sueño que para muchos se antoja imposible. Durante la década de los 90, las calles de El Arenal siempre escuchaban el mismo sonido: los gorjeos de los gorriones; sin embargo, sus incesables pedaladas lo cambiaron todo. El soniquete de la cadena de su bicicleta se fundió con el cantar de los pájaros y aportó una nueva melodía a las pintorescas calles arenalas.
Como ocurre siempre, los inicios nunca fueron fáciles. Y menos para Noel, que comenzó en el Club de Arenas de San Pedro “sin saber prácticamente nada”. “De hecho, al principio tuve algunas caídas porque no sabía llevar bien la bici, y cometí errores en mi primera carrera porque no gestionaba bien mis fuerzas. No obstante, en mi segunda carrera ya conseguí ganar”, confesó Martín a MARCA. Los primeros éxitos no llegaron fruto del azar ni de la suerte, fue Joan Soroa, que llevaba su escuela de ciclismo, quien le forjó y le enseñó todo lo necesario para lograr los éxitos que, a la postre, han acabado adornando su palmarés.
Desde que comenzó a trabajar con Noel, Soroa se quedó prendado de varios aspectos: sus amplios conocimientos, su ética de trabajo y su predisposición constante. “En esos años comprobé la pasión por el ciclismo que tenía, su capacidad para entrenar con rigor, siguiendo las propuestas que le planificaba y cuidándose concienzudamente en factores tan clave como son la alimentación y el descanso”, detalló Soroa a MARCA.
Sin embargo, la cosa no terminó ahí, ya que Noel era un corredor especial: “Si cuando le conocí era ya una enciclopedia de ciclismo, profundo conocedor de los corredores profesionales de la época y las grandes carreras ciclistas, poco a poco se fue convirtiendo en un ciclista de enciclopedia: fue ganando carreras en ruta en la etapa de infantil, cadete y juvenil. Además, también accedió a mi propuesta de probar el ciclismo en pista (a pesar de la dificultad que suponía viajar hasta el velódromo de Valladolid a entrenar y competir) proclamándose campeón de Castilla y León de pista en varias ocasiones”.
Si cuando le conocí era ya una enciclopedia de ciclismo, poco a poco se fue convirtiendo en un ciclista de enciclopedia
Juan Soroa, mentor de Noel Martín
El trabajo dio sus frutos. Una vez dado el salto al equipo Naturgas Energía, donde pasó dos temporadas, el castellanoleonés dio el paso al profesionalismo de la mano del Orbea. De aquella etapa, sin embargo, Noel guarda un pequeño remordimiento: “Por desgracia fue corta. Creo que di el salto quizás demasiado joven; hoy es normal pasar con 20 años, pero en mi época no lo era, y yo ni siquiera los había cumplido. Físicamente tenía buen nivel, pero mentalmente me faltaban muchas cosas y la experiencia que sí tengo ahora. Si me preguntas ahora, tal vez hubiera pasado más tarde, pero es una decisión que cualquiera habría tomado”.

Noel Martín, en su primera etapa.CICLISTA Y CICLISMO
Pero, como se suele decir, no hay mal que por bien no venga. Durante esos años —también los del filial—, Noel tuvo la suerte de compartir estructura con tres corredores que, a la postre, han acabado convirtiéndose en referentes del ciclismo nacional como son Mikel Landa, Ion Izagirre y Pello Bilbao. “Se notaba que tenían algo especial, sobre todo Mikel. A pesar de no sacrificarse ni entrenar tanto como los demás, poseía un talento innato. De hecho, Landa solía decir: 'Me pondré serio cuando pase a profesionales; ahora lo que quiero es disfrutar'. Tenía una facilidad increíble, logrando resultados extraordinarios, igual que Ion Izagirre, quienes incluso tras una semana sin entrenar seguían rindiendo al máximo”, destacó.
Pese a no haber logrado el objetivo del profesionalismo, Noel tiene claro que esa puerta se cerró para dar paso a otra que le acabaría regalando algunas de las mayores alegrías de su carrera deportiva: “Siempre intento ver el lado positivo: si me hubieran renovado, quizá me habría quedado unos años más, pero nunca habría llegado a ser piloto de tándem”. Ahí comenzó su siguiente aventura, la que le llevó a lo más alto del ciclismo y le permitió descubrir una disciplina en la que la figura del deportista va más allá.
El paralimpismo posee una mística única que trasciende la propia esencia del deporte: son sus historias, su capacidad de superación y una magia que conecta profundamente con los aficionados. En muchos casos, los deportistas afrontan esta realidad como una irrupción inesperada, cuando uno menos se lo espera.
Ese fue el caso de Eva Moral, quien, el 29 de septiembre de 2013, volvió a nacer después de un accidente descendiendo el puerto de la Morcuera. “Me apunté a una ruta cicloturista por la sierra de Madrid. Era un día normal, lo que pasa es que empezó a llover y bajando el puerto de la Morcuera se me fue un poco la bici. Me di contra un quitamiedos, salté por un barranco y paré el golpe con la espalda”, relató a MARCA en 2014.
La historia de superación de Eva Moral
Ahora, casi 13 años después, Moral mira su situación con la tranquilidad que da el tiempo: “A menudo me preguntan si cambiaría mi pasado sabiendo lo que hoy he logrado, y mi respuesta siempre es 'no'. Entiendo que el destino nos traza un camino; no buscaba un 'porqué', sino un 'para qué'”. El aprendizaje que deja Eva va mucho más allá, dando voz al pensamiento de la gran mayoría de deportistas paralímpicos.
Pocas voces hay más autorizadas en el ámbito del ciclismo que la de Félix García Casas, actual director técnico de la Real Federación Española de Ciclismo y antiguo seleccionador paralímpico. Tras once años como profesional, el madrileño llegó a la RFEC con el reto de hacerse cargo de los corredores paralímpicos. Allí, no solo se encontró ante una nueva tesitura, sino también ante unos deportistas que cambiaron su forma de ver el ámbito deportivo: “Lo que más me llamó la atención es la capacidad de adaptación de los ciclistas paralímpicos, así como su habilidad para vencer adversidades y su capacidad de superación, las cuales se incrementan mucho más que en el ciclismo convencional”. Pese a ello, es importante matizar: “Luego están, por supuesto, los diferentes niveles y grados de discapacidad que se encuentran en el ciclismo paralímpico, desde deficiencias visuales —con todo lo que implican— hasta amputaciones o parálisis cerebral, cada uno con un vehículo adaptado para competir. Quizá esto último sea lo más llamativo de esta disciplina, pero el trato es exactamente igual que con cualquier otro ciclista con discapacidad”.
Lo que más me llamó la atención es la capacidad de adaptación de los ciclistas paralímpicos
Félix García Casas, director técnico de la Real Federación Española de Ciclismo
Para Noel Martín, la aventura en el ciclismo adaptado llegó de improviso, cuando menos se lo esperaba. Después de dejar el profesionalismo, al abulense se le presentó una oportunidad que, a la postre, recuerda con el cariño y la emoción de quien sabe que ha vivido algo inolvidable. “Me presentó la oportunidad el piloto del que fue mi primer compañero, Carlos. En aquel momento, él pensaba dejarlo, ya que los deportistas con discapacidad requieren mucha atención”, destacó.
Precisamente, una de las claves en el ciclismo adaptado reside en el trato entre piloto y compañero. “Antes era muy complicado compaginar todo, ya que los deportistas con discapacidad visual requieren que salgas con ellos varias veces por semana y que estés pendiente del entrenamiento y de otros muchos aspectos", afirmó Noel. En relación a esto, García Casas nos ayudó a entender mejor todo lo que supone esta convivencia: “La figura del guía —el piloto en el caso del tándem— es fundamental. En competición, se convierte en los ojos del ciclista con discapacidad visual y en el principal responsable de la toma de decisiones. Fuera de la pista, su papel es igualmente clave en todo el proceso de preparación y entrenamiento”.

Noel y Carlos, con su primer maillot arcoíris.RFEC
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que, como explica el director técnico de la RFEC, los problemas pueden aparecer y condicionar toda una preparación: “Esa convivencia no siempre es fácil; al igual que en una pareja o un matrimonio, hay momentos buenos, malos y altibajos”. Así las cosas, el trato, tan cercano, aporta más que resta, sobre todo cuando se acercan grandes eventos: “Cuando existe un objetivo común, especialmente la preparación de un evento internacional o unos Juegos Paralímpicos, todo fluye. Ambos van a una y se complementan a la perfección, superando con creces esas dificultades que menciono”.
Al igual que en una pareja o un matrimonio, hay momentos buenos, malos y altibajos
Félix García Casas, director técnico de la RFEC
Para Noel, la convivencia no era más que un simple añadido a lo que verdaderamente le impresionó: “Lo cierto es que me di cuenta de que mis características físicas son muy acordes para ser piloto de tándem y tener un buen rendimiento”. Además, el abulense contó cómo fue su primera vez sobre un tándem: “Fui un día a probar con Carlos a Madrid, estuvimos por el carril bici y la verdad es que me encantó; eso de ir con alguien, decirle que apriete y sentir cómo los dos a la vez hacéis que aquello vaya muy rápido es increíble”.
Desde su perspectiva, un piloto de tándem tiene que tener unas cualidades imprescindibles, no solo ya para el buen rendimiento, sino también para una correcta relación entre los integrantes: “Lo primero es tener mucha empatía y capacidad para ponerse en el lugar de la persona que llevas detrás. Aunque evidentemente le estás ayudando, a veces te corresponde tomar decisiones por los dos, tanto en lo relativo a la seguridad sobre la bicicleta como fuera de ella”. No obstante, Noel debía considerar un aspecto fundamental con Carlos, relacionado con su grado de discapacidad: “Dependiendo del resto visual, la atención varía. Al principio, con Carlos, tenía que estar pendiente de prácticamente todo: indicarle cómo eran las cosas, ponerle la comida... En cambio, con Adolfo y Cristian, al tener mayor resto visual, necesitaban muy poca ayuda. Con Carlos, sí necesitabas estar encima, lo que demuestra que es un deportista de apoyo integrado, no solo sobre la bici, sino también fuera de ella. Se trata de ser capaz de ponerte en su lugar para intentar ayudarle de la mejor manera posible”.
El tándem poco tiene que ver con una bicicleta convencional; por ello, el abulense tuvo que adaptarse a una nueva herramienta de trabajo que distaba mucho de la Orbea con la que había pasado a profesionales: “Lo principal es el manejo, especialmente a la hora de frenar. Antes, con los frenos de zapata, te las veías y deseabas bajando un puerto: es el doble de peso con los mismos frenos que una bici normal y necesitabas mucho más tiempo para parar. Al final, te acostumbras. Sí que es cierto que al levantarse o hacer un cambio de ritmo hay que coordinarse con quien va detrás, pero una vez pones velocidad de crucero, es agacharse, apretar y sufrir igual”.
En menos de un año, Carlos y Noel recibieron los frutos del trabajo duro realizado durante ocho largos meses de entrenamiento, paciencia y perseverancia. El 31 de agosto de 2014, la alegría se consumó mientras tocaban el cielo en Estados Unidos, donde se proclamaron Campeones del Mundo, un éxito inimaginable poco más de medio año antes. “Al principio no me lo creía, porque fue muy poco tiempo: si nos conocimos en noviembre de 2013, en agosto de 2014 ya estábamos levantando los brazos en el Mundial, y fue un año de vértigo. Sí que es verdad que le echamos muchas horas, como te digo, a base de lo que a priori era un hándicap, que era que Carlos no veía suficiente; él se vino a vivir a Valladolid y lo acabamos convirtiendo en una virtud”, confesó el arenalo a MARCA.
A base de lo que a priori era un hándicap; él se vino a vivir a Valladolid y lo acabamos convirtiendo en una virtud
Noel Martín
Pero, ¿cómo lograron dar la vuelta a la tortilla? Noel lo tiene claro: “Teníamos que entrenar más juntos, pues el aprendizaje que tuvimos en un año igual lo tienen otras parejas en varios. Entrenamos mucho, nos sacrificamos mucho los dos y llegamos al Mundial muy, muy fuertes. De hecho, en la contrarreloj, si no hubiera sido por una avería que tuvimos, hubiéramos hecho ya medalla: se nos salió la cadena a falta de 400 metros, en un badén que había, y tuvimos que entrar con el tándem corriendo porque no podíamos meterla”.
La gran compenetración entre ambos dio lugar a que los buenos resultados se convirtiesen en una constante. Por ello, Noel y Carlos lograron clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Río 2016, donde vivieron una experiencia que quedará para siempre en sus memorias. “Pues en los Juegos, al final, lo bueno o lo bonito es que el seguimiento se multiplica potencialmente, ya que al unir todos los deportes ves que todo el mundo habla de ello. Como ha sido justo después de los Olímpicos, se aprovecha también ese eco que hay de los Juegos para estar constantemente en medios, entrevistas y con gran seguimiento”, explica el castellanoleonés.
En los Juegos, lo bueno o lo bonito es que el seguimiento se multiplica potencialmente
Noel Martín
Desde su perspectiva, otro de los aspectos más bonitos reside en la atmósfera que se respira en todas las villas durante esos meses: “Todos tenemos que saber lidiar con esa presión, pero lo que te digo, los Juegos trascienden más allá: ves a deportistas de todos los países y de todos los deportes, gente que conoces y gente que no. También, a nivel nacional, siempre hay mensajes de apoyo que nos mandan deportistas olímpicos conocidos, como en ese momento eran Nadal o Gasol. Te da un extra de motivación para sacar el máximo rendimiento. Y luego, como experiencia, es muy, muy bonito: el estar en la villa, el ver cómo una ciudad está volcada con los Juegos… La verdad que es una experiencia de la que, desde luego, estoy orgulloso de haberla vivido”.

Noel Martín, en el tándem.RFEC
A nivel de resultados, Noel y Carlos se marcharon con la cabeza alta y con la mochila cargada de experiencias y tres diplomas olímpicos de mucho mérito: cuartos en la prueba en ruta, séptimos en la pista y octavos en la disciplina contra el cronómetro.
Tras una época plagada de grandes resultados, el binomio ‘Noel-Carlos’ se fragmentó, generando así una situación complicada a la que el abulense nunca había hecho frente. Con la serenidad que da el tiempo, lo recuerda como un momento complicado, pero del que guarda un gran aprendizaje: “En estos casos, no te das cuenta hasta que pasa el tiempo. Tú realmente lo estás dando todo por tu pareja y crees que siempre lo intentas hacer lo mejor posible. Yo no sé de otros pilotos, pero yo desde luego nunca me había planteado cambiar de pareja; al final creo que, evidentemente, si pasa algo muy grave y alguien no está a gusto, hay que decirlo y hablarlo con tiempo para que se pueda solucionar o cada uno siga su camino. Pero me vi de la noche a la mañana sin compañero”.
Por aquel entonces, Adolfo apareció como su gran salvavidas; no obstante, el capítulo no duró demasiado, ya que, a los dos años, se consumó una nueva separación. Noel estaba en la misma situación. “Me ha pasado dos veces; luego me decían ‘pareces tonto y no aprendes’, pero yo no entiendo otra forma de vida que, cuando estás con alguien, darlo todo. Ya sea una pareja o un compañero de tándem, no entiendo hacer las cosas a medias; así que, si quieres sacar el máximo rendimiento tienes que entrenar lo máximo, cuidarte y conocer las carreras y a los rivales”, confesó.
La regularidad llegó de la mano de Christian Venge, leyenda del ciclismo paralímpico español, que apostó por una nueva aventura en la que los dos dieron el máximo desde el primer instante. “Christian y yo empezamos a hablar en plena pandemia de COVID. De hecho, incluso me salté las restricciones entre comunidades para ir un día a Valencia a entrenar con él”, recuerda con añoranza. Desde entonces, todo fue rodado y con una progresión constante.

Noel Martín y Christian Venge, con el maillot arcoíris.RFEC
Al igual que ocurrió con Carlos, los resultados del nuevo dúo no se hicieron esperar: victoria en la Copa del Mundo y billete para el Mundial. Precisamente, en aquel Campeonato del Mundo en Portugal, Noel y Christian volvieron a alzar los brazos para adjudicarse un maillot arcoíris —el segundo en el caso del abulense— que quedará siempre en el imaginario de los dos corredores. “En el Mundial teníamos muy claro cómo tenía que ser la carrera, y salió todo a la perfección. Quizá no éramos los más fuertes, pero supimos jugar nuestras cartas, movernos bien y aprovechar el momento cuando atacaron los neerlandeses para irnos con ellos”, relató. ¿El siguiente objetivo? Los Juegos Paralímpicos de Tokio.
El camino hacia unos Juegos comienza tiempo atrás, con la planificación de varios años en los que se cuida al máximo cada detalle. “En el ciclo paralímpico, lo fundamental es diseñar una estrategia que permita clasificar el mayor número de plazas posible. Este proceso comienza dos años antes de los Juegos, con la participación en las principales competiciones tanto de carretera como de pista. En carretera, destacan las Copas del Mundo y el Campeonato del Mundo, mientras que en pista la única cita clave es el Mundial ”, explica Félix García Casas a MARCA.

Noel y Christian celebran la victoria en el Mundial.RFEC
No obstante, no es una tarea sencilla, ya que, como el propio director técnico de la RFEC comenta, se deben gestionar muchos aspectos y elementos imprescindibles para conseguir un billete: “Es necesario definir una orientación muy clara con los ciclistas para que lleguen en el mejor momento posible y se sitúen en las primeras posiciones del ranking. Se trata de un sistema complejo, que exige contar con muchos corredores rindiendo a gran nivel en el mayor número posible de clases funcionales, con el objetivo de sumar la máxima cantidad de puntos para el país”.
Se trata de un sistema complejo, que exige contar con muchos corredores rindiendo a gran nivel
Félix García Casas, director técnico de la RFEC
En esa tesitura, Noel y Christian llegaron a Tokio, después de mucho trabajo, con la ilusión intacta y la confianza por las nubes; aun así, unos Juegos no son previsibles y la capacidad de adaptación es fundamental. De ahí que, pese a la decepción en la ruta debido a las averías, pudieran sacar fuerzas para lograr una gesta histórica en la contrarreloj: conseguir la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos. “Salimos con mucha ambición y al final salió bien. Es cierto que fue en la prueba que menos esperábamos, ya que habíamos preparado más la ruta. El hándicap que teníamos era que llevábamos un tándem con frenos de zapata, mientras que casi todo el mundo usaba de disco”, relata el castellanoleonés.

Noel y Christian, en los Juegos de Tokio.RFEC
Así las cosas, Noel tuvo claro que el resultado acabaría llegando, fruto del trabajo y del destino: “Muchas veces sabes todo al 100%, pero también influyen las circunstancias. Igual que te digo que en la prueba en ruta el tándem nos limitó, en la contrarreloj otro tándem tuvo averías, y quién sabe: a lo mejor, sin ese problema, habrían rendido mejor que nosotros. Yo prefiero pensar que, de algún modo, lo que por un lado te quitan, por otro te lo devuelven; que, antes o después, el karma acaba siendo bastante justo contigo”.
Desde la perspectiva de la Real Federación Española de Ciclismo, el hito fue muy especial y llegó a cada uno de los estamentos, aunque, uno de los más felices, o el que más, fue García Casas: “Una medalla es lo máximo a lo que se puede aspirar en unos Juegos. Es el gran objetivo: hay ciclistas que lo consiguen y otros que no. Y, sobre todo, esta fue muy especial porque Noel cuenta con una trayectoria muy sólida como piloto de tándem y una experiencia amplísima. Por su parte, Christian Venge ya era, probablemente, la gran referencia histórica en discapacidad visual por todas las medallas que ha logrado en los Juegos Paralímpicos. Además, llevaba un tiempo sin competir hasta que regresó de la mano de Noel Martín”.
La medalla de Noel y Christian fue muy especial
Félix García Casas, director técnico de la RFEC
“Fue una gran apuesta de cara a esos Juegos y, realmente, todo se vio recompensado con la medalla que consiguieron. Fue algo excepcional, fantástico: una medalla más para el equipo nacional, sí, pero en este caso especialmente significativa por todo lo que te he contado. Por lo que suponía el regreso, tras varios años, de Christian Venge y su unión con Noel Martín, que dio lugar a algo maravilloso e inolvidable, al menos para mí, y estoy convencido de que también para ellos”, concluyó el director técnico de la RFEC. El punto final perfecto a una trayectoria de ensueño.
2023 fue el año en el que Noel Martín volvió a nacer. Durante la disputa de la Vuelta a Cantabria, el abulense sufrió una dura caída que él mismo relata: “Me falló la bici del coche neutro, que apenas se utiliza, y probablemente no estaba bien revisada o tenía aire en los frenos, algo que puede pasar si lleva meses sin usarse. Sin una frenada contundente, no responde igual ni tiene la misma potencia. Vi que no iba a frenar lo suficiente y que podía llevarme a otro corredor por delante, así que opté por abrirme para evitarlo. Intenté trazar la curva por fuera, pero se cerró más de lo previsto. Quizá habría sido mejor meterme en la cuneta o dejarme caer, pero en ese momento decidí hacer todo lo posible para que nadie saliera perjudicado. Al final no pude corregir la trazada, me salí y acabé chocando contra un árbol. Fue un golpe fuerte en la parte baja de la espalda”.

Noel, en el hospital.NOEL MARTÍN
El parte médico fue escalofriante: fractura de cinco costillas, la escápula, además de fisurarse la pelvis; sin embargo, lo más peligroso fue la perforación de uno de sus pulmones que se detectó días más tarde. A pesar de todo ello, el abulense, que habla con la mente fría, se considera afortunado de un incidente que podría haber acabado mucho peor: “Tuve suerte, porque si el golpe hubiera sido un poco más lateral, podría haber afectado a la columna y quizá haberme dejado en silla de ruedas. Pero bueno, por eso digo que, dentro de todo, tuve suerte”.
Tuve suerte, porque si el golpe hubiera sido un poco más lateral, podría haber afectado a la columna
Noel Martín
Desde su situación, lo más complicado fue hacer frente a la perforación del pulmón, la cual le llevó a la UCI y estuvo a punto de acabar en tragedia: “Vieron que tenía un pulmón completamente encharcado: acumulaba 2,7 litros de sangre, prácticamente la mitad de la sangre del cuerpo. Estaba al borde del colapso y me dijeron que, si no hubiera estado acostumbrado a soportar el dolor, probablemente habría entrado antes en shock. Tuvieron que intervenirme, colocarme un drenaje para ir extrayendo poco a poco la sangre del pulmón, y pasé unos diez días en la UCI que fueron realmente duros. Para resumirlo con una frase muy clara: cada vez que tosía era como si me apuñalaran; fueron unas noches que no se las deseo ni a mi peor enemigo”.
Vieron que tenía un pulmón completamente encharcado: acumulaba 2,7 litros de sangre
Noel Martín
Desde entonces, su vida ha seguido estando ligada al ciclismo, aunque también la compagina con una familia de la que se siente muy orgulloso. Así es el caso de su madre, Teresa Infante, quien, habiendo superado un cáncer y varias lesiones de gravedad, se ha convertido en una de las corredoras ‘Máster 50’ más laureadas de España, como bien demuestra un currículum en el que figuran logros de la talla del Campeonato de España de ciclocross Máster 50, el premio a la mejor deportista abulense de 2018 o el Campeonato de Europa de ciclocross en la categoría W55-59. De casta le viene al galgo.
Con su relato, Noel nos enseña que la resiliencia es una virtud, que de cualquier situación, por muy adversa que sea, se puede sacar una moraleja y que todo esfuerzo tiene su recompensa; además, como dice Juan Soroa, su mentor, “esa actitud constante de esfuerzo, sacrificio, tenacidad y amor propio es el mayor de los éxitos”. Unos logros que, precisamente, han permitido al ciclismo paralímpico español, de la mano de Félix García Casas, dar un salto adelante para situar en el mapa a una nación cuyos deportistas crecen y progresan con la ilusión de seguir los pasos de sus referentes.
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