
Se revelan secretos de la cápsula de tiempo en Valdebebas, donde se guardaron objetos únicos del Real Madrid. Esta cápsula contiene una historia simbólica que ha crecido con el tiempo.
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Real Madrid
Dentro de aquella cápsula se guardaron objetos únicos del club… y una historia que el tiempo terminó haciendo aún más simbólica.

Carvajal con Di Stéfano el día que se puso la primera piedra en Valdebebas.
16:21CEST
En la cápsula de tiempo se guardaron objetos únicos relacionados con la historia del Real Madrid.
La cápsula de tiempo tiene una historia simbólica que se ha enriquecido con el paso del tiempo.
Dani Carvajal y Alfredo Di Stéfano estuvieron presentes el día que se puso la primera piedra en Valdebebas.
La cápsula es simbólica debido a los objetos únicos que contiene y su conexión con la historia del club.


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Apenas tenía 12 años y era uno más entre miles de niños que soñaban con triunfar algún día en el Real Madrid. Como tantos canteranos, acudía cada día a entrenar con la ilusión de vestir algún día la camiseta del primer equipo, sin imaginar que el destino ya le había reservado un lugar privilegiado en uno de los momentos más simbólicos de la historia reciente del club. El 12 de mayo de 2004, Dani Carvajal fue elegido para acompañar a Alfredo Di Stéfano en la colocación de la primera piedra de la nueva Ciudad Real Madrid, una imagen que con el paso de los años ha adquirido un enorme valor simbólico al comprobar en quién terminó convirtiéndose aquel niño.
Aquel acto no solo representaba el nacimiento de la futura ciudad deportiva, sino también una conexión entre generaciones. Mientras leyendas históricas del club y dirigentes encabezados por Florentino Pérez participaban en la ceremonia, Carvajal simbolizaba el futuro de una cantera que soñaba con seguir produciendo jugadores para el primer equipo. Sin embargo, hay un detalle de aquel día que ha quedado prácticamente olvidado. Carvajal no fue el único canterano elegido (al azar entre todos) para participar en la ceremonia. El club también quiso representar a su sección de baloncesto y el elegido fue Alejandro Merino, jugador del Cadete B de de baloncesto por aquel entonces. Ambos fueron los encargados de introducir dos de los objetos más simbólicos de aquella cápsula del tiempo: Carvajal depositó una camiseta del equipo de fútbol y Merino hizo lo mismo con la del conjunto de baloncesto. "No sigue en el club", deslizan desde Valdebebas con la otra perla que tuvo la suerte de participar en la inauguración.
La cápsula del tiempo también fue concebida como una fotografía exacta de lo que representaba el Real Madrid en 2004. En el interior de aquel bloque hueco de granito de 0,80 por 0,80 metros, extraído de la antigua ciudad deportiva, se introdujeron una colección de monedas de curso legal, ejemplares de periódicos de aquel día como Marca, As y ABC, equipaciones oficiales de fútbol y baloncesto, balones de ambas secciones, un banderín oficial del club y diversa documentación institucional relacionada con el proyecto de Valdebebas.
Además, también hubo espacio para representar al madridismo más allá del terreno de juego. Jesús de Lucas Casas, presidente de la peña más antigua del club, depositó un disco con los nombres de las 1.701 peñas madridistas existentes en aquel momento, mientras que Félix Pérez Álvarez, entonces socio número uno del club, e Irene Peñalosa, la socia más joven, introdujeron otro con los nombres de los 83.967 socios de la entidad. Aquel día el Real Madrid enterró parte de su pasado y de su presente en Valdebebas, pero también, sin saberlo, dejó guardada una pequeña pista sobre su futuro. Entre todos aquellos recuerdos había un niño de 12 años que posaba junto a Alfredo Di Stéfano y que años después acabaría convirtiéndose en una de las grandes leyendas del club blanco.
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