

Wout Van Aert ha logrado un triunfo emotivo en la París Roubaix 2026, marcando un regreso significativo en el ciclismo. Tadej Pogacar deberá esforzarse nuevamente para alcanzar sus objetivos en la competición.
Contracrónica
El belga logra el que es probablemente su triunfo más emotivo

La contracrónica de la París Roubaix 2026.
16:30CEST
El pavé no entiende de justicia. Ni de favoritos, ni de ángeles del infierno, ni de campeones, ni de rachas que parecen eternas. En el norte de Francia todo se reduce a una ecuación primitiva: piernas, cabeza… y suerte. Mucha suerte acompañada de talento. Y este año, cuando la carrera se rompió de verdad, casi desde el desayuno, la suerte decidió mirar hacia otro lado a la gran mayoría de los favoritos.

TIERRA, TRÁGAME
Hubo un tiempo en el que la París-Roubaix se corría casi a ciegas, con bicicletas que parecían de otro siglo y equipos que sobrevivían más que competían. Hoy todo está medido: presiones al milímetro, ruedas más anchas, desarrollos pensados para cada sector. Pero hay algo que no cambia: el caos. Ese instante en el que una piedra mal tomada o un cambio de bici tardío te borra del mapa. Todos los comentarios previos y técnicos de la previa sobre material, bicis, milímetros de la rueda etc saltaron por los aires a las primeras de cambio. A la Roubaix le da igual todo.
Lo sufrió incluso el propio Tadej Pogacar. El campeón del mundo, obsesionado con domesticar el Infierno, se quedó clavado cuando la carrera empezaba a rugir. Bici neutra, coches lejos, ese silencio incómodo que rodea al líder cuando se sabe vulnerable. Perdió tiempo, sí, pero al menos pudo rehacerse.
Así fue el pinchazo de Pogacar en plena RoubaixX
Mientras tanto, delante, el convoy de favoritos avanzaba sin mirar atrás. Pedersen, Ganna, Van Aert, Van der Poel... nombres pesados rodando como una locomotora sobre los adoquines. UAE había hecho su trabajo antes, endureciendo la carrera hasta partirla, pero el guion se torció cuando más dolía. Pogacar tuvo que rehacerse a martillazos, enlazando, volviendo, insistiendo. Como si cada sector fuera una contrarreloj individual contra su propio infortunio. Al final, logró llegar al velódromo con toda la vida del mundo para jugarse la victoria con Van Aert.

PARA NO VERLO
También tuvo lo suyo Mathieu van der Poel, que quería su cuarto éxito en Roibaix. Tuvo, mejor dicho, su particular descenso a los infiernos. Doble pinchazo en Arenberg, cambio de bici imposible —las calas no encajaban—, rueda prestada, otro pinchazo. Un catálogo de desgracias concentrado en apenas unos kilómetros. El del Alpecin pudo haber desvelado de forma involuntaria un detalle importante sobre los pedales de carretera aún no lanzados de Shimano durante la París-Roubaix. El neerlandés, vigente defensor del título, sufrió dos pinchazos y se vio obligado a cambiar de bicicleta en la Trouée d’Arenberg, donde pareció tener dificultades para calar en la bici de Jasper Philipsen, equipada con un prototipo de la marca japonesa. El episodio apunta a que los nuevos pedales, previsiblemente denominados SPD-SLR, emplean un sistema de calas distinto al actual estándar SPD-SL.El problema, pese al calentón, le impidió pelear por el triunfo.
Así fue el doble problema de Van der Poel en Roaubaix a 90 km de metaX
Entre medias, el rosario habitual: pinchazos de **Van Aert, Ganna, Pedersen...**de medio pelotón; caídas que aparecen sin avisar; gregarios que desaparecen cuando más se les necesita. Decían que esta Roubaix era una batalla que desbordaba el ciclismo moderno. Y lo fue. Porque, por mucho que avance la tecnología, por mucho que se estudie cada detalle, el Infierno sigue teniendo la última palabra. Todos los protagonistas probaron de su medicina.

EL JUGÓN
El belga, al que le persigue la pesadilla de ser el 'eterno segundón', se llevó la victoria de su vida ante el todopoderoso Pogacar con un éxito delicioso sobre el velódromo. Le ganó, casi hasta con cierta facilidad, a un Tadej que volvió a comprobar que la Roubaix es la prueba más difícil ante la que se enfrenta. La historia se la devolvió a Wout, sin duda el justo ganador y uno de los mejores corredores de la historia del ciclismo. Visma, al fin, consiguió la victoria que tanto había peleado con su astro belga.
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Wout Van Aert logró un triunfo emotivo en la París Roubaix 2026, destacando su regreso al ciclismo competitivo.
El triunfo de Van Aert es considerado uno de los más emotivos de su carrera, simbolizando su resurgimiento en el ciclismo.
Tadej Pogacar deberá volver a esforzarse para alcanzar sus objetivos en el ciclismo, tras la victoria de Van Aert.
La París Roubaix 2026 se celebró el 12 de abril de 2026.





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