

Final Four NCAA
El entrenador de UConn, que se permitió rechazar a los Lakers hace dos años, es uno de los personajes más histriónicos del baloncesto estadounidense

Dan Hurley, entrenador de UConn, da instrucciones durante un encuentro.LAPRESSE
12:59CEST
El último obstáculo para que Aday Mara se convierta en campeón universitario es la UConn del entrenador Dan Hurley, uno de los habitantes más polémicos e histriónicos de los banquillos de la NCAA. A sus 53 años es una celebridad del baloncesto estadounidense que se permitió el lujo incluso de rechazar a los Lakers, que acabaron apostando por JJ Redick. No sólo le han dado nombre sus dos títulos conseguidos en 2023 y 2024, sino también su cuestionable comportamiento durante los partidos: gritos a sus jugadores, protestas constantes a los árbitros... "Soy intenso. No es fácil dirigir mis partidos", afirma.
Para encontrar una semajanza con el deporte europeo, se le ha comparado en ocasiones con José Mourinho. Entrenadores que acaparan toda la presión para liberar a sus jugadores. "Soy un cretino, pero no cuando estoy con gente normal y mi familia", ha reconocido estos días durante la Final Four universitaria. "Durante el partido hago lo que sea necesario para ganar. Para algunos, sólo es un juego. Para mí es una batalla a vida o muerte, una guerra, una pelea callejera”, ha explicado sobre la pasión con la que vive los encuentros.

El entrenador Dan Hurley abraza a Brandon Mullins tras ganar a Illinois en la semifinal de la Final Four.LAPRESSE
También la traslada a las ruedas de prensa, donde se le ha criticado en numerosas ocasiones por el uso de palabrotas y lenguaje malsonante. Y, por supuesto, a los entrenamientos. Es de los que adora a sus jugadores, pero a los que es capaz de humillar. Sus discípulos acatan sus órdenes con un "sí, entrenador" o un "sí, señor” que recuerda al ejército. Y es capaz de castigar a todo el equipo, incluido el cuerpo técnico, si no se ejecuta bien una jugada. Sucedió en un entrenamiento en el que plantilla y ayudantes tuvieron que subir varias veces las escaleras de las gradas del pabellón de entrenamiento.
Soy un cretino, pero no cuando estoy con gente normal y mi familia. Durante el partido hago lo que sea necesario para ganar. Para algunos, sólo es un juego. Para mí es una batalla a vida o muerte, una guerra, una pelea callejera
Dan Hurley, entrenador de UConn
Hurley, que estudió en Seton Hall y tiene un hermano, Bobby, que también es entrenador universitario, es tremendamente supersticioso. Tras la semifinal ganada ante Illinois se le vio con tinta verde en los brazos. Eran mensajes de motivación. A la rueda de prensa posterior a ese partido acudió en camiseta. Se había quitado el traje que llevaba y es cuestión de estado en UConn. Era el de la suerte.
El técnico luce el mismo traje azul marino en los encuentros desde hace años... y ahora "está hecho polvo. Los pantalones están bien, pero el forro de la chaqueta tiene tres agujeros en la manga derecha". Hurley bromeó con tener que buscar un sastre en Indianápolis, pero tiene claro que se pondrá el traje tal y como esté. Probablemente también lleve unos calzoncillos con el dibujo de un dragón que escupe fuego y unos zapatos que apenas tienen ya dibujo en la suela. Son parte de su indumentaria de la suerte.

Dan Hurley, durante una rueda de prensa.LAPRESSE
Sus muchas manías no se quedan sólo en la ropa. Antes de los partidos debe comerse ocho M&M's pero nunca del color de la camiseta de su rival. Y al menos durante un tiempo tuvo un ritual previo a los entrenamientos: tenía que meter cuatro tiros desde medio campo, dos en cada canasta, en cinco minutos antes de dejar pasar a la pista a sus jugadores. "Nos sentamos en la puerta y lo miramos hasta que termina", contaba en su día Donovan Clingan, ahora jugador de los Blazers.
Cada vez que conozco gente normal me miran, sonríen y me dicen: 'Eres el del vídeo. Pareces un poco loco, pero creo que eres buena persona
Dan Hurley, entrenador de UConn
Sus excentricidades también llegan hasta quemar salvia y colocar ajo bajo las gradas del Gampel Pavilion antes de cada temporada o a enchufar difusores de aceite de limón y eucalipto en su oficina. "Es como ver a Rafa Nadal. Hacía una serie de cosas extrañas que lo tranquilizaban antes de sacar. A mí me ayudan a desconectar de todo lo malo que podría suceder", comenta sobre sus manías.
La mezcla de todo ello hace que Hurley tenga una personalidad abrumadora, pero en ocasiones desconocida. "La gente ve las redes sociales y fragmentos virales, pero no sabe quién soy. Mi mundo, y el que creo que es el mejor para vivir, es el real, que consiste en interactuar con la gente, en dejar el teléfono a un lado. Cada vez que conozco gente normal me miran, sonríen y me dicen: 'Eres el del vídeo. Pareces un poco loco, pero creo que eres buena persona".
"La gente ve los vídeos en internet y piensa que todo es una locura, pero el entrenador hace un trabajo excelente manteniéndonos concentrados en todo momento. Ejecutamos nuestras jugadas y jugamos nuestro partido", cuenta Alex Karaban, uno de los actuales referentes del equipo.
Hurley llegó a UConn en 2018 y al año siguiente mostró su pasión y su compromiso al estar apenas unos días de baja después de que le fueran sustituidos dos discos del cuello por unas prótesis. Un loco del baloncesto que buscará su tercer título en cuatro años. No está mal para ser uno de los grandes villanos de la NCAA.
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