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Un gol en propia puerta de Pau Navarro da el triunfo al Girona, que se queda a ocho puntos del descenso

Los jugadores del Girona celebran el gol ante el Villarreal
22:54CEST
Ocho puntos de diferencia con 24 en juego. La distancia no es definitiva, pero casi. El Girona dio un paso de gigante hacia su permanencia en Primera en un claro ejercicio de pragmatismo ante el Villarreal, especialista en esa filosofía de juego. Un gol en propia puerta de Pau Navarro, al filo del descanso, sirvió para dejar los puntos en Montilivi, que festejó un triunfo con olor a salvación.
El guión parecía escrito palabra por palabra por Míchel. El balón se lo quedó su equipo, el Villarreal optó por esperar agazapado con la intención de reventar el partido con sus efectivas y rápidas transiciones. Pero el equipo catalán sobó el balón con el único objetivo de no generar pérdidas que provocaran esa salida de los de Marcelino y acabar ganando el partido por puro desgaste.

Ficha técnica del Girona - Villarreal
Es difícil recordar un partido en el que ninguno de los dos porteros tuviese alguna intervención de mérito. Sin noticias de Luiz Junior ni de Gazzaniga. Lo que indica hasta qué punto el partido se convirtió en una partida de ajedrez, con movimientos analizados al milímetro y ese miedo inherente a ser castigado por el rival en un despiste táctico. En ese tanteo inicial cayó Vanat, lesionado por un problema muscular que permitió a Abel Ruiz tener la primera oportunidad de verdad esta temporada en liga.
En ese escenario, como decíamos, simplemente por lógica territorial, lo normal es que el Girona se acabase llevando el partido. Y así fue. Avisó Vitor Reis a la salida de un córner mientras el Villarreal no encontraba a su pareja atacante para triangular en zonas dañinas. Únicamente apariciones fugaces de Pépé alteraban el orden de un Girona excesivamente cómodo en tareas defensivas.
Tampoco había exigido mucho el equipo de Míchel a su rival antes del gol, justo antes del descanso. Un centro raso de Arnau al primer palo lo desvió Pau Navarro a la red, para desgracia de un Luiz Junior que se quedó con el molde.
Salió con algo más de intención el Villarreal en el segundo acto, pero los de Marcelino tenían la noche tonta. Una actitud un tanto indolente seguramente marcada por la falta de obligaciones a nivel clasificatorio. Ni siquiera el triple cambio lanzado por el técnico amarillo modificó el espíritu de los suyos. Pudo empatar Gerard en una acción aislada pero su disparo a quemarropa lo sacó, oportuno, Vitor Reis.
Se movieron todavía más los banquillos, lesión de Blind incluida, pero no el marcador. Ni el Girona estaba por la labor de regalar nada ni el Villarreal por apretar el acelerador para conseguirlo. Un partido práctico con un valor incalculable para el Girona. La permanencia ya se asoma a la vuelta de la esquina. Y los de Míchel le devuelven el saludo. Solo una catástrofe apartaría al equipo catalán de otra temporada en Primera.
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Girona won 1-0 thanks to an own goal by Pau Navarro just before halftime. The team controlled possession and used a pragmatic approach to wear Villarreal down. That was enough to secure the three points at Montilivi.
Girona moved eight points clear of the relegation zone with 24 points still available. The article says the gap is not mathematically decisive, but it is close to sealing safety. Only a major collapse would now keep them from staying up.
The only goal came from Pau Navarro, but it was an own goal. A low cross from Arnau toward the near post was turned into his own net by the Villarreal defender. That goal decided the match before the break.
Yes, there were injuries in the game. Vanat went off with a muscle problem, and Blind also ended up in the injury report later in the match. The article does not give further details on either player’s condition.
The match was very tactical and cautious on both sides. Girona kept the ball to avoid dangerous turnovers, while Villarreal waited for counterattacks but did not create much. As a result, neither goalkeeper had many notable saves to make.






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