

Este domingo, Van der Poel y Pogacar se enfrentarán en una batalla monumental en el ciclismo, considerada como una de las más esperadas del siglo. Este evento promete ser histórico para el deporte.
Reportaje MARCA
NACHO LABARGA
Este domingo se celebra una cita muy especial en el calendario ciclista. Van der Poel y Pogacar pelean por la gloria.MARCA
08:49CEST
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Innovación
Van Rysel da un paso más: primer maillot con un airbag completamente integrado
Bicicleta El arma secreta de Pogacar para ganar la París-Roubaix: neumáticos anchos de 35 mm
Hay una imagen que explica bien lo que es la París-Roubaix. No es de una victoria ni de una caída. Es del velódromo vacío este sábado por la noche, tras la marabunta de la previa, cuando los operarios acaban de rematar el trazado de la línea de meta -sin adoquín desigual que se tercie- y la tribuna huele todavía a madera vieja y a aceite de motor.
El domingo nadie pensará en eso. El ruido se comerá a cualquier otra cosa. Pero en ese silencio previo está todo lo que hace diferente a esta carrera: la antigüedad, el peso, las duchas del velódromo, la sensación de que nada es accidental y nada está garantizado. Esta edición, más allá del duelo monumental del que todo el mundo habla, llega con un puñado de alicientes que supera a cualquier otra en muchos años.
Este domingo, 'El Infierno del Norte' acaparará todas las miradasX
Mathieu van der Poel se presenta con la posibilidad de ganar la cuarta París-Roubaix consecutiva. Eso no lo ha hecho nadie. Jamás. El récord de victorias seguidas en la carrera se detiene en tres, una marca compartida y que el neerlandés ya igualó el año pasado cuando cruzó en solitario la línea de meta del velódromo mientras Pogacar llegaba con el maillot destrozado y la expresión de quien tiene una cuenta sin cerrar. Ahora Van der Poel puede dar un paso más allá, igualar a Roger De Vlaeminck y a Tom Boonen como máximos ganadores históricos de la prueba con cuatro triunfos, y hacerlo de la única manera en que él parece capaz de conseguir las cosas: de frente, sin rodeos, con una bicicleta nueva diseñada casi en exclusiva para esta carrera. Casi nada. Enfrente, Pogacar, premiado recientemente por este medio, llega con doce Monumentos en las piernas, tres de tres victorias en lo que va de temporada y una deuda con el adoquín que la caída en Mons-en-Pévèle del año pasado dejó abierta de par en par. Detrás de ellos, todo lo demás.
Tadej Pogacar, Mejor deportista internacional masculino en los Premios Los 100 de MARCA. El esloveno recibió el galardón de manos de Nacho Labarga.LAURA CAMPO
Pero antes de los dos protagonistas principales, y antes del adoquín, también hubo salseo en los despachos. La carrera ya empezó semanas antes del pelotón de salida y lo hizo de una manera que nadie en Visma-Lease a Bike, otro de los equipos que presume de tener un gran candidato, esperaba.

Recorrido Roubaix 2026.
El equipo neerlandés, consciente de la importancia de los detalles en esta particular cita, llevaba meses trabajando en un sistema que permitía modificar la presión de los neumáticos mientras el corredor rodaba. La idea era tan sencilla en concepto como difícil de ejecutar en la práctica: bajar la presión en los tramos de adoquín para ganar agarre y absorber el impacto del pavé, subirla al recuperar el asfalto para rodar más rápido. En el Infierno del Norte, donde el firme cambia de manera radical a cada kilómetro y donde la diferencia entre un pinchazo y seguir en carrera puede costar un Monumento, esa herramienta era casi perfecta. La habían probado a fondo. Creían en ella.
El corredor del Alpecin libró una posible caída durante la etapa este martes antes de levantar los brazos en Italia.
Luego llegó la correspondencia inesperada. “Recibimos una carta hace dos semanas en la que se indicaba que el sistema está prohibido hasta final de temporada”, explicó Mathieu Heijboer, director de rendimiento del equipo, en el podcast In De Waaier. La UCI se apoyó en la normativa de disponibilidad comercial para justificar la decisión, poniendo el foco en si el sistema cumplía los requisitos después de que la empresa responsable del desarrollo hubiera entrado en bancarrota a principios de año. La explicación no convenció a nadie en el equipo. “Tenemos mucha fe en el sistema y lo hemos probado extensivamente. Es una verdadera pena que de repente ya no esté permitido, y por razones muy poco claras”, añadió Heijboer, que en ningún momento intentó disimular el enfado. Cuando le preguntaron directamente si la prohibición perjudicaba las opciones de su 'gallo' Wout van Aert, la respuesta fue de una sola palabra**: “Sí".**
El belga terminó desconsolado en A través de FlandesX
No es un detalle menor. En una carrera donde la gestión del neumático puede abrir un hueco o clausurar una escapada, perder la herramienta diseñada durante meses para gestionar exactamente esa incertidumbre duele de una manera muy concreta. Más todavía en el caso de Van Aert, cuya historia con Roubaix está hecha de grandeza y de catástrofes en proporciones casi iguales: la llanta doblada por la mitad sobre el adoquín en 2022, el pinchazo en el Carrefour de l’Arbre en 2023 cuando atacaba y tenía ventaja, los podios que no terminan de ser victorias. El equipo llega al domingo sin esa arma y con la sensación de que alguien les movió las piezas del tablero cuando ya tenían la partida estudiada.

Los favoritos 2026.X
Canyon también ha llegado con deberes hechos. La Endurace CFR es una bicicleta que la marca construyó, según sus propias palabras, para “llegar a Roubaix lo más rápido posible”, desarrollada en colaboración estrecha con Alpecin-Premier Tech y diseñada desde el principio con el pavé del norte de Francia como referencia. Su aparición fue casi clandestina: el reputado periodista Daniel Benson la detectó en el Tour de Bruselas, donde varios corredores del equipo rodaban con una bici que no coincidía con ningún catálogo conocido de Canyon. El modelo bebe de la Aeroad CFR en varios rasgos -tubos de perfil aerodinámico, vainas traseras caídas, cockpit integrado- pero ofrece bastante más espacio para neumáticos y sacrifica apenas un vatio frente a la Aeroad en el túnel de viento a 45 km/h. Admite gomas de hasta 35 mm, con más de cuatro milímetros extra de margen para evacuar barro. Van der Poel la estrenó en la E3 Saxo Classic y ganó. Luego volvió a la Aeroad para Gent-Wevelgem y para el Tour de Flandes. La decisión final sobre cuál de las dos usará el domingo aún no está tomada públicamente.

Pasos clave.
Ahí entra un factor que en el ciclismo de élite nunca deja de estar presente aunque nadie lo nombre en los comunicados oficiales: la superstición. Van der Poel ha ganado las tres últimas ediciones de Roubaix con su Aeroad, la misma bicicleta con la que ha construido buena parte de su palmarés en las clásicas. Es un corredor Vdp que no suele plegarse a novedades sin haber agotado lo que ya conoce. El equipo sabe que la Endurace CFR ofrece ventajas objetivas sobre el pavé mojado, que el agua cambia el cálculo y que ese margen extra de neumático puede marcar diferencias en los sectores más duros. Pero también sabe quesu joyaya ha ganado tres veces. Y que cuando algo funciona, los motivos para cambiarlo tienen que ser muy sólidos. Si el cielo ayuda y el domingo llueve, la balanza se inclinará casi sola. Si la carrera transcurre seca, el neerlandés tendrá sus propias razones para volver a lo conocido.
El neerlandés logra su tercer triunfo en Harelbeke
Pogacar tiene 27 años y, según la cuenta, acumula una docena de monumentos. Para comparar: Roger De Vlaeminck, el corredor con más victorias en la historia de París-Roubaix con cuatro, acabó su carrera con once. Tadej le superó este año y ahora tiene por delante únicamente a Eddy Merckx, que llegó a los 19. La historia del ciclismo es muy larga y está llena de corredores extraordinarios, pero lo que el esloveno está haciendo en términos de acumulación de victorias en grandes clásicas a su edad no tiene un referente exacto con el que compararse.

Así está la carrera por los monumentos.MARCA
Lo que le falta es Roubaix. Y lo que eso significa va mucho más allá de completar la colección. Solo tres corredores en la historia han ganado los cinco Monumentos: Rik Van Looy, Roger De Vlaeminck y Eddy Merckx. Pogacar ya tiene la Milán-San Remo, el Tour de Flandes en tres ocasiones, la Lieja-Bastona-Lieja en tres y Il Lombardía en cinco. Si cruza primero en el velódromo, pasará a ser el cuarto. Y entonces el siguiente objetivo, que en boca de cualquier otro corredor sonaría a delirio, en la suya empieza a sonar simplemente como un plan: los cinco Monumentos en un mismo año. Esta temporada ya tiene en el bolsillo la Milán-San Remo y Flandes. Le quedarían Roubaix, Lieja y Lombardía. Ni Merckx lo consiguió. El belga encadenó campañas con tres Monumentos; el pleno en una temporada nunca ocurrió, ni en sus mejores años. "Si alguien puede conseguirlo es él", decía su jefe Matxin a este medio durante el Marbella Cycling Weekend.
El corredor esloveno logra su tercera ‘De Ronde’ y suma su segundo Monumento en menos de un mesX
La preparación del esloveno para el domingo ha sido meticulosa hasta en los detalles más pequeños. Su mecánico, Boštjan Kavčič, lo contó sin rodeos: “El objetivo de París-Roubaix ya está en nuestra mente. Inmediatamente el día después de la carrera de Sanremo, Tadej me dijo que necesitaba ruedas y neumáticos para el reconocimiento de Roubaix, porque necesita empezar a entrenar con ellos". Ha reconocido el recorrido en cuatro ocasiones distintas a lo largo de 2026. No ha vuelto solo a ver los adoquines. Ha vuelto a estudiar cada piedra, cada entrada de sector, cada curva donde el año pasado se torció algo.
El esloveno venció a lo grande en la clásica italiana.X
La bicicleta también cambia. En 2025, Pogacar descartó la Colnago Y1Rs y regresó a la V4Rs, con la que se sentía más cómodo sobre el pavé. Este año sí utilizará la Y1Rs, el modelo aerodinámico que no usó en su debut en la carrera. Las imágenes tomadas desde el coche del equipo apuntan a unos Continental GP5000 S TR de 35 mm, ajustados al milímetro entre la goma y la horquilla. Las medidas de 700x30 y 700x32 habían sido el estándar en los últimos años; subir la sección reduce la resistencia a la rodadura y permite bajar presiones para ganar agarre sobre el adoquín. Un arma potentísima.

El ladrillo.
La normativa UCI en carretera solo limita el diámetro máximo de la rueda montada a 700 mm, lo que en la práctica deja fuera medidas superiores a 700x38 en formatos comerciales habituales. El monoplato que Pogacar utilizó por primera vez en la Milán-San Remo apunta también a Roubaix: menos peso mecánico, más sencillez, una elección que tiene mucho más sentido en el norte de Francia, donde los cambios de cadena en pleno tramo de adoquín pueden costar una carrera, que en los puertos de la Liguria. Aquello fue, casi con toda seguridad, un ensayo. No quiere más salidas de curvas ni sustos que pongan en peligro su éxito.
El corredor esloveno se fue este domingo al suelo cuando faltaban 38 km de carrera. Un aficionado grabó la secuencia desde muy cerquita.

Así son los materiales para la carrera.
Más allá de los dos extraterrestres hay algo en la relación de Wout van Aert con la París-Roubaix que escapa a la lógica. Por físico, por potencia, por la lectura táctica que tiene de las carreras de un día, el belga está hecho para este tipo de pruebas. Lo demuestra cada vez que se mete en el Infierno del Norte: fue segundo en 2022 antes de que la llanta se le doblara de una manera que parecía imposible; fue tercero en 2023 después de un pinchazo en el Carrefour de l’Arbre cuando atacaba y tenía ventaja. Son los resultados de un corredor que gana Monumentos, solo que no están en el palmarés sino en el archivo de lo que pudo ser.
Este año la campaña le ha ido dando argumentos. Fue tercero en la Milán-San Remo, estuvo a un paso en Dwars door Vlaanderen y en el Tour de Flandes fue el que mejor respondió al ataque de Pogacar en el Kwaremont cuando nadie más pudo seguir el ritmo. No ganó, pero la sensación que dejó fue la de un corredor que vuelve a estar al nivel de los mejores. “Ganar un Monumento en 2026 sería la guinda de mi carrera. Los últimos años han tenido sus altibajos, así que mi mayor sueño es simplemente una temporada tranquila. Si eso pasa, los resultados llegarán solos”, dijo Van Aert al arrancar el año. La temporada está siendo eso: tranquila, sólida, sin los sobresaltos que le robaron tiempo y energía en los dos cursos anteriores. En parte ha vuelto y nadie se atreve a descartarle.
El esloveno se fue al suelo cuando restaban 32 km a metaX
El problema es el nivel de los que tiene enfrente. Flandes dejó claro que entre él y Van der Poel o Pogacar hay todavía un escalón. En el velódromo del domingo ese escalón puede reducirse, porque Roubaix premia la potencia sostenida y el aguante sobre el pavé más que la explosividad pura de las rampas del Viejo Tour de Flandes. A su lado estarán Christophe Laporte, Edoardo Affini, Matthew Brennan, Pietro Mattio, Per Strand Hagenes y Owain Doull. Un tren con piernas suficientes para endurecer la carrera desde los primeros sectores y proteger al líder casi hasta donde haga falta. Aunque les hayan trastacado su sistema en las últimas fechas, Visma sabe cómo va el juego de los adoquines.
Filippo Ganna se ha ganado un lugar propio en este capítulo de la primavera. Lo de Dwars door Vlaanderen todavía da para hablar: el italiano tuvo que cambiar dos veces de bicicleta en el tramo final, una de ellas porque el manillar de su Pinarello se partió en plena carrera mientras rodaba. Cualquier otro habría perdido la referencia. Ganna lanzó una persecución de 13 kilómetros, alcanzó a Van Aert en los últimos 150 metros y ganó. El sprint final no fue el de alguien que va a recuperar, sino el de alguien que va a atacar.
El italiano logra su 39.º triunfo a tan solo cuatro días del Tour de FlandesX
Su temporada siempre tuvo a Roubaix en el centro, no al Tour de Flandes. Las rampas repetidas de De Ronde castigan un perfil que encaja mucho mejor en el llano del norte de Francia, donde su motor de contrarrelojista y su potencia bruta hacen daño de verdad. Su mejor resultado en Roubaix es un sexto puesto en 2023, dentro del grupo delantero del que salió Van der Poel para rematar la victoria. Si este domingo llega con piernas al grupo final, el problema será compartido por todos. No tiene el bagaje en el pavé que tienen los más experimentados, pero tiene algo que el adoquín respeta: una potencia que no mengua y una capacidad para aguantar el sufrimiento que ya demostró que no es solo en la contrarreloj.
La edición de este curso llega con una modificación que puede cambiar la dinámica de la primera parte de la carrera. Los cinco primeros sectores de adoquín se encadenan ahora casi sin asfalto entre ellos, con Briastre como estreno en ligero ascenso. “Al virar ligeramente al este para llegar a la ciudad de Briastre, llegamos a una situación en que los primeros cuatro sectores se suceden muy rápidamente; casi no hay asfalto, lo que resulta en una densidad de adoquines sin precedentes”, explicó Thierry Gouvenou, director técnico de la prueba. Hace dos años, esa densidad temprana ya permitió a Alpecin-Deceuninck desordenar el pelotón mucho antes de lo habitual, antes de que los equipos con tren más rodado pudieran organizarse. Si alguien decide forzar desde el principio, el recorrido ahora le da más margen para hacerlo.

Los ganadores.Montaje MARCA

Giro.MARCA
Pero antes de hablar de sectores y kilómetros conviene entender qué es exactamente lo que el pelotón va a pisar en esta cita. El contexto. El pavé de la París-Roubaix es la esencia misma de la carrera. Más de 50 kilómetros de adoquines irregulares, separados, traicioneros, que aparecen tras el kilómetro 100 y convierten cada metro en una batalla contra la física. Son caminos agrícolas, castigados por el paso de tractores, por el invierno del norte y por el abandono, muy lejos de cualquier adoquín urbano. Cada piedra vibra, golpea, rebota. Cada hueco es una amenaza. En ese terreno, donde las bicicletas parecen desarmarse y el cuerpo se va vaciando poco a poco, se entiende por qué Roubaix es tan despiadada.

El Tour de Francia.MARCA
En ese contexto ya de por sí extremo, esta edición ha encendido todas las alarmas. A pocos días de la carrera, la organización denunció el robo deliberado de adoquines en sectores clave, especialmente en la Trouée d’Arenberg y el Carrefour de l’Arbre, dos de los puntos más decisivos del recorrido. Grupos organizados, armados con picos y azadas, arrancaron piedras del pavé para llevárselas como recuerdo, dejando tras de sí socavones profundos en mitad del trazado. Lo que ya era un terreno salvaje se ha convertido, directamente, en una trampa.

Vuelta.MARCA
El problema no es menor. En Roubaix se entra a más de 50 km/h en muchos tramos y, como advierten los propios corredores, la visibilidad es prácticamente nula cuando se rueda en grupo. No hay margen para reaccionar. Un agujero inesperado es una caída casi segura. Gouvenou fue tajante al calificar la situación como un “peligro de muerte”, mientras desde el pelotón crece la preocupación ante un fenómeno que, lejos de ser puntual, va a más cada año. El pavé, que ya selecciona por sí mismo, ahora también esconde otros peligros ocultos.

Las piedras de Roubaix.X
Mientras tanto, la organización y los voluntarios trabajan contrarreloj para recomponer lo irreparable. Rellenan los huecos con arena y cemento, recolocan adoquines de repuesto y revisan cada sector hasta la víspera de la carrera con apoyo de la Gendarmería. Pero hay algo que no se puede restaurar del todo: la incertidumbre. En Roubaix nunca gana solo el más fuerte, sino el que mejor interpreta el caos. Y este año, con el terreno herido, el Infierno del Norte parece más imprevisible que nunca.

Van der Poel celebra en el velódromo de Roubaix.X
Luego llegará el primer gran tribunal, la Trouée d’Arenberg, prevista en el kilómetro 163 de los 258 totales de la carrera. Son 2.300 metros de cinco estrellas, la sección más célebre del pavé francés: un túnel de árboles que cierra el cielo y una entrada que engaña con su leve descenso antes de volverse levemente ascendente, todo ello sobre piedras de una brutalidad que el tiempo no ha suavizado. Y que este año, además, alguien ha intentado arrancar. Mons-en-Pévèle, con 3.000 metros y 46 kilómetros aún por delante, es donde suelen romperse las carreras de verdad. Fue allí donde en 2025 Pogacar interpretó mal una curva y se fue al arcén mientras Van der Poel seguía rodando solo hacia adelante. El esloveno llegó al velódromo con el maillot hecho jirones y la rabia de quien sabe que el error fue suyo. El Carrefour de l’Arbre, con 2.100 metros y a 14 kilómetros de meta, es la última oportunidad real de abrir una ventaja definitiva. Quien llegue ahí con piernas tiene el velódromo al alcance. Quien llegue sin ellas tiene el velódromo también, pero como espectador.

Van der Poel, en la Roubaix de 2021.X
Los 258 kilómetros totales incluyen 30 sectores de adoquín y 54,8 kilómetros fuera del asfalto. Son números que en frío no transmiten nada. Adquieren sentido cuando llevas seis horas encima de la bicicleta, los brazos entumecidos de absorber el impacto del pavé, las manos pegadas al manillar y los ojos buscando la línea limpia entre las piedras. En ese momento, los tres kilómetros que quedan entre la entrada del velódromo y la recta de meta son a la vez muy pocos y muchos más de los que parecen.
El neerlandés manda con puño de hierro en una carrera en la que su equipo ha dado toda una exhibición de control de sus rivalesX
Las previsiones para este domingo apuntan a una jornada fría y húmeda. Lluvia ligera en Roubaix, 12 grados de máxima por la tarde, viento suave. No es el barrizal de 2021, la edición donde Sonny Colbrelli ganó con los ojos cerrados de barro y lágrimas, pero el agua cambia el tablero de maneras que los datos no recogen del todo. El propio Gouvenou lo deslizó sin ambages: si llueve, Van der Poel tendría una ligera ventaja sobre Pogacar en los adoquines mojados. El neerlandés viene del ciclocross, del barro convertido en territorio natural, de una formación donde la bicicleta inestable no es un problema sino el punto de partida. En pavé mojado, la lectura del material se vuelve más instintiva que técnica, y esa lectura es uno de los activos más difíciles de imitar que tiene Van der Poel. Si además decide salir con la Endurace CFR, los 35 mm de neumático y el margen extra para evacuar agua serán un argumento concreto.
Imágenes de una de las Roubaix más duras.X
En la nómina de quienes pueden abrir grietas más allá del trío Van der Poel-Pogacar-Van Aert aparecen Mads Pedersen, condicionado por una doble fractura de muñeca y clavícula que le frenó el arranque del curso pero que ha llegado a Roubaix con más rodaje del que muchos esperaban; Jasper Philipsen, segundo en 2023 y 2024, que en los últimos kilómetros planos del norte de Francia tiene un sprint que puede decidir si el grupo llega junto; y una lista de nombres que el pavé puede catapultar sin previo aviso: Per Strand Hagenes, Arnaud De Lie, Alec Segaert, ganador del GP de Denain, y los hermanos Tim y Mick van Dijke. Roubaix convirtió en campeón a Matthew Hayman apenas semanas después de romperse un brazo. En 2016, Hayman llevaba dos meses sin competir, nadie le puso en las quinielas y ganó en el velódromo dejando a Tom Boonen sin la que hubiera sido su quinta victoria. Ese precedente sigue vigente cada vez que el pelotón enfila el primer tramo de piedra y sirve de recordatorio de que la carrera no respeta los pronósticos.
Pogacar llega al domingo con cuatro Tours de Francia, dos campeonatos del mundo, doce Monumentos y 111 victorias cuando muchos corredores de su generación todavía están aprendiendo a manejar la presión de una grande. Van der Poel lleva tres años mandando en la carrera más indomable del calendario y aparece esta vez con una bicicleta nueva construida desde cero para volver a hacerlo. Van Aert tiene la campaña más limpia de los últimos años y una deuda con esta carrera que le pesa desde 2022. Ganna tiene el motor y la motivación de quien sabe que este recorrido le encaja como ningún otro.
Samuel Sánchez, oro olímpico, valora en MARCA la intentona de Tadej: "Va a ser la carrera del siglo para Pogacar. Va a ser donde más motivado va a salir porque es el único monumento que le falta por ganar. Quizá es la que menos se le adapta, pero él quiere romper los esquemas y ganar donde no es favorito. Todos sabemos que Roubaix es una carrera llana donde hay muchos factores externos que te condicionan y donde el equipo no es tan determinante como en otras carreras. Tiene en frente a especialistas como Pedersen, Van Aert o Van der Poel, que es el favorito número uno. Va a ser una carrera con mucha expectación porque esto es lo único que le falta junto con LaVuelta, que vendrá a ganarla".
Va a ser la carrera del siglo para Pogacar. Va a ser donde más motivado va a salir porque es el único monumento que le falta por ganar
Samu Sánchez, a MARCA

El cartel de la París Roubaix para 'vender' su carrera.X
En una misma línea se muestra José Rodríguez, experto de ciclismo de Radio MARCA y 'host' del podcast 'A tumba abierta by AMIX': "No sería tan tajante como para decir que estamos ante la carrera del siglo. Aunque sí entiendo la magnitud de lo que puede conseguir Pogacar. Es algo tremendo, más aún en nuestros tiempos. Recuerdo la variedad de corredores que aspiraban en los noventa a ganar la Copa del Mundo y cómo hoy se reparten grandes clásicas y vueltas por etapas año tras año entre un pequeño ramillete. Pogacar ha dinamitado cualquier récord y es capaz de ganar todo en el mismo año. Es impensable. Lo del domingo es una locura aunque seguiría manteniendo la cordura respecto a Merckx. No tiene nada que ver una época con otra, es sencillamente incomparable. Pero desde que los Monumentos tienen el aura que tienen, nadie se ha acercado a lo que puede hacer Tadej".
Lo del domingo es una locura aunque seguiría manteniendo la cordura respecto a Merckx
José Rodríguez
La dimensión de astros como el esloveno, según Pascual Momparler, cambian el panorama: "Puede ser la carrera del siglo o la carrera que puede confirmar al ciclista del siglo. Lo que está consiguiendo es increíble. Está yendo a por pruebas que son muy incómodas para él para intentar ganar el Monumento que le falta y hacerlo como campeón del mundo y encima a Van der Poel, que va camino de ser uno de los que más monumentos tenga. La cita de este domingo es una de las mejores carreras de los últimos tiempos porque hay mucha gente que no es fan del ciclismo y estará pegada a la TV por el ruido que está generando Tadej. Es una cosa increíble para el ciclismo y ya se está viendo porque grandes marcas y patrocinadores de ropa deportiva, que están en el fútbol pagando millonadas, están entrando en el ciclismo gracias a ellos. Este deporte está de enhorabuena gracias a estos fenómenos".
Patrocinadores de ropa deportiva, que están en el fútbol pagando millonadas, están entrando en el ciclismo gracias a ello
Momparler, a MARCA
El esloveno, actual líder del tour de Francia, ha sido el protagonista de la tapa del periódico líder de la prensa deportiva españolaMARCA
Luis Ángel Maté ve en la apuesta de Pogacar por la París-Roubaix “una auténtica bendición”. El exciclista entiende que la decisión del esloveno supone “un cambio de rumbo” en un deporte que durante años parecía dividido en “dos ciclismos antagónicos, muy diferentes”: por un lado, los corredores de clásicas; por otro, los de grandes vueltas. Por eso concede tanto valor a que “el más grande de las grandes vueltas haya decidido apostar por las clásicas”, ya que, en su opinión, “pone en valor de una manera muy significativa la tradición, la cultura, los monumentos ciclistas”.

Van der Poel, con Pogacar en la Roubaix 2025.
Maté interpreta además esa presencia del esloveno en el Infierno del Norte como algo que trasciende lo puramente competitivo. “Es una bendición y es una muestra de respeto para nuestro deporte, para su historia”, resume el 'Lince' desde el otro lado del teléfono, convencido de que ver a un campeón de ese calibre afrontar una carrera como Roubaix engrandece todavía más el escenario. Desde esa mirada de fan, admite también el privilegio que supone contemplarlo en ese terreno: “Como aficionado, disfrutarlo”.
“Es como si el Atlético de Madrid de Simeone, Raúl García, Gabi, etc. hubiera pretendido ganar al toque al Barcelona, al mejor Barcelona
Maté, sobre los relevos a Pogacar
Más crítico se muestra con la lectura táctica que están haciendo sus rivales. “No me deja de sorprender, por otro lado, la actitud de sus rivales, que me parece un tanto ingenua”, lamenta sobre el hecho de que le den relevos en momentos clave. Para explicarlo, recurre a una comparación futbolística muy gráfica: “Es como si el Atlético de Madrid de Simeone, Raúl García, Gabi, etc. hubiera pretendido ganar al toque al Barcelona, al mejor Barcelona”. A su juicio, “esto no deja de ser ciclismo profesional y todos tienen que jugar con sus armas”, porque “el ciclismo no es solo fuerza bruta” y “tiene un componente táctico muy importante” que, según él, sus adversarios “lo están desaprovechando”. E insiste:"Ahora mandan mucho los corredores. Yo me he equivocado y me han echado broncas tremendas por errores menores., ahora se han cometido errores grandes. Si Pogacar es el mejor, nadie le puede ganar a vatios. Le tienes que ganar de otra manera. Está pasando como en el fútbol que son las estrellas las que mandan".
Para Luis Pasamontes, el desenlace apunta directamente a ese cara a cara entre esloveno y neerlandés: “Ambos tienen un objetivo en mente y se van a encontrar en esa parte final para afrontarlo”. El 'Pasa', eso sí, recuerda que en el Infierno del Norte no basta con tener piernas. “Lo más importante es que no sucedan cosas muy extradeportivas que puedan hacernos que no disfrutemos de ese espectáculo”, advierte. “Sabemos que es una carrera en la que es muy importante no pinchar, no tener averías. Si las tienes, tenerlas en lugares donde puedes tener auxiliares”. Y en esa ecuación mete también a un tercero con mucho que decir, una de sus bazas: Ganna. “Creo que está en un momento impecable. Es un tipo que también puede hacer una carrera interesante y quién sabe si a lo mejor en algún momento, por la vigilancia de estos dos, puede llevarse el gato al agua”.
Por la vigilancia de Pogacar y Van der Poel, Ganna puede llevarse el gato al agua
Pasamontes, a MARCA
Pero, como apunta el exciclista Dani Clavero, Pogacar no puede fiarse después de “lo que le pasó el año pasado”. En su lista de favoritos, el 'tribuno' de la radio del deporte sitúa “primero a Pogacar, Van der Poel, Van Aert, Pedersen y Filippo Ganna” y remata con una idea rotunda: “Este domingo vamos a ver uno de los grandes espectáculos del año, quizá la carrera más esperada para algunos". Clásicas como la de este domingo, pese a no tener una gran baza española -el combativo Cortina aspira a ser protagonista y escalar al Top 10- se han colado de lleno en las teles y móviles de nuestro país.
Pogacar no se puede fiar después de lo que pasó el año pasado
Dani Clavero, a MARCA
El esloveno fue segundo ten meta tras sufrir una caída en la París-Roubaix, pero eso no le impidió disfrutar de una merecida ducha en las famosas instalaciones del velódromo de Roubaix.
El domingo, cuando el pelotón se meta en el túnel de Arenberg y el ruido del adoquín tape cualquier cálculo (espectacular el spot de este año que muestra ese 'traqueteo'), quedarán 2.300 metros de cinco estrellas antes de seguir camino hacia Mons-en-Pévèle, el Carrefour de l’Arbre y el popular velódromo. En esos 2.300 metros se suelen romper las piernas que creían estar bien. También se suelen fraguar las victorias que nadie veía venir. El infierno ya está aquí y trae consigo, tras la ducha reparadora e inolvidable en sus famosas duchas, una autopista directa hacia el cielo.
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La batalla se celebra este domingo.
Se considera histórica debido a la gran expectativa y la rivalidad entre ambos ciclistas, que promete ser un evento monumental en el ciclismo.
Pogacar busca establecer un récord inédito en esta competencia.
Los principales competidores son Van der Poel y Pogacar.


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