

Capcom ha presentado Pragmata, un nuevo shooter de ciencia ficción que promete ser un gran éxito en 2026. Las primeras impresiones son muy positivas, destacando la importancia de no depender completamente de la inteligencia artificial en el desarrollo de videojuegos.
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Ya he probado Pragmata y mis impresiones no podrían haber sido mejores. Capcom lo ha vuelto a hacer: otro juegazo más a la lista en un 2026 que lleva su sello.

Imagen de Pragmata, el nuevo juego de acción tipo shooter de ciencia ficción de Capcom.Capcom.
17:15CEST
El idilio de Capcom no tiene fin y 2026 podría ser su año. Primero fue Resident Evil Requiem. Luego, Monster Hunter Stories 3. Dos juegazos. Ahora asoma el tercero: Pragmata. Y todavía queda —mínimo— otro más: Onimusha.
Parece que a la desarrolladora nipona se le ha olvidado cómo hacer malos juegos, porque su nuevo título de acción y ciencia ficción es una auténtica delicia.
Y eso que es una nueva IP. En los tiempos que corren, una auténtica novedad en el seno de las grandes devs. Pocas se atreven con títulos inéditos. Capcom es una de ellas y la jugada le ha salido genial.

Diana, la androide que nos acompañará durante nuestra aventura.
Pero vayamos por partes. En primer lugar, ¿de qué va el juego? La historia es, a priori, bastante simple: un grupo de ingenieros viaja a una remota instalación en la Luna para resolver un problema desconocido.
Recuerda, en cierto modo, a Dead Space, puesto que todo se va al garete nada más empezar: el grupo se separa, nuestro protagonista se queda solo y parece que todo el mundo le quiere matar. Pero solo es eso: un recuerdo.
La ambientación, el estilo y la idea no podrían ser más distintos, y es que Pragmata tiene una virtud indispensable en la industria: dispone de personalidad propia.

Los escenarios están muy conseguidos. La historia nos dice que en la Luna hay un material mediante el cual se puede imprimir cualquier cosa... como una réplica de Nueva York.
En gran medida es gracias a sus protagonistas. Siendo sincero, la historia no presenta un guion del otro mundo. Es muy normalito. Como historia de ciencia ficción, no sorprende en exceso.
Habla sobre la IA y sobre cómo un control inadecuado de la misma puede acabar en desastre. Ahí no sorprende. Donde sí lo hace es en la manera de narrarlo. El cómo lo cuenta es lo que realmente te deja con ganas de más.
Sus dos protagonistas, Hugh (un ingeniero humano) y Diana (una androide de último modelo que apenas ha tenido contacto con nadie)acaban formando equipo por azares del destino.

El mapa se divide en distintos sectores que iremos desbloqueando.
El primero solo quiere sobrevivir, mientras que la segunda le ayuda por motivos que al principio no atinamos a comprender, pero que poco a poco cobran mucho sentido.
El caso es que ambos personajes funcionan a la perfección cuando van en tándem, regalándonos un dueto cargado de carisma y progresión. A este respecto, destaca Diana.
Su escritura es maravillosa y, aunque su apariencia puede parecer un cebo de ternura, lo cierto es que la inspira porque está bien diseñada. Su expresividad, sus interacciones con el propio Hugh, sus ganas de aprender más...

El Refugio, nuestra zona segura y el área en la que podemos mejorar a nuestros personajes. Además, desde aquí podremos ir a cualquier zona desbloqueada.
Capcom ha dado con la tecla. Ambos personajes funcionan muy bien y forman una gran pareja a la que da gusto conocer, sobre todo porque todo está muy bien medido.
Aunque Diana es curiosa, no es cargante, y pese a que Hugh muestra muy poco su rostro, no resulta distante. Se les coge cariño muy rápido y te guían muy bien por la historia.
Es por esto que, a nivel narrativo, el juego funciona. Por eso y porque el ritmo de Pragmata es bastante bueno. Aunque se puede ralentizar por momentos si decides regresar (puedes hacerlo) a otras zonas, en general sabe ir al grano y ofrecerte justo lo que buscas.

Las primeras, que no las únicas, simulaciones (retos más allá de la historia) que se desbloquean.
Diría que, eso sí, se puede hacer algo corto, y es que en unas 10 horas puedes completar la campaña principal en su dificultad estándar. Luego tienes algunos contenidos postgame, desafíos adicionales, nuevas dificultades, etc.
Vaya, la clásica de Capcom. Es lo mismo que con, por ejemplo, Resident Evil, aunque aquí esos desafíos son más accesibles debido a que se encuentran dentro de una suerte de refugio. Son como niveles adicionales en formato prueba.
Son divertidos, funcionan bien y te dan recompensas interesantes. Cuando sumas todo esto, la duración sube bastante, aunque eso ya depende de lo completista que seas.

Cada vez que salgamos del Refugio, podremos equiparnos distintas armas, nodos y chips, pero mientras exploramos podemos encontrar otros distintos.
Ahora bien, ¿merece la pena ir a por todo? ¿Es divertido? ¿Dan ganas de hacerlo? La respuesta es un rotundo sí. Pragmata es un juego esencialmente entretenido que destaca por encontrar un gran equilibrio entre dinámica, velocidad y pausa.
Es más móvil y más directo que un Resident Evil 4, obra de cuyo gunplay bebe, pero no tan alocado como un Devil May Cry o un shooter más convencional.
Pragmata es un poco el punto medio. Para empezar, dispones de un arma de munición infinita, pero recarga limitada. Es la pistola de mano de toda la vida.

No hay nada que un "rayo láser" no pueda solucionar.
La cosa es que solo tiene unas pocas balas que se van recargando poco a poco a medida que disparas. Luego tienes otras alternativas, como un rifle de riel, una escopeta, un generador de señuelos, una bomba de área o un ralentizador.
Nada muy loco, pero sí lo suficiente (aunque algunas más le habrían sentado bien) como para darte no pocas opciones tácticas. Estas últimas, eso sí, son de munición limitada y, una vez las gastas, las pierdes hasta que encuentras otra.
Pese a que pueda parecer molesto, no lo es. Le da ritmo y hace que los recursos tengan sentido. Guardarte balas no merece la pena, pero tampoco puedes usarlo todo a lo loco.

Se viene...
Esto permite que el juego no pierda ritmo. Además, como puedes ir adquiriendo módulos que mejoren tus capacidades y habilidades (como un upgrade para tu esquiva), potenciar las armas, etc., puedes jugar de manera cada vez más agresiva.
No obstante, lo que más me ha gustado es que cada combate es un pequeño puzle. Nuestros enemigos son robots controlados por una super-IA con una capacidad de batalla muy superior a la de un humano normal.
Por suerte, Diana no es una androide cualquiera y puede hackearlos. Cuando les apuntamos, aparece un panel cuadriculado con una ruta de nodos.

A la izquierda, un enemigo al que ya hemos hackeado. A la derecha, uno con el panel de hackeo con sus distintos nodos.
Podemos completarla de distintas maneras y activar distintos nodos especiales. Cuando acabamos, la armadura de los robots se abre y les hacemos más daño.
Además, podemos realizar hackeos múltiples, reducir sus defensas, etc., a través de esos nodos especiales que, por supuesto, podemos mejorar y ampliar.
Este simple detalle hace que Pragmata se sienta muy diferente. Aunque pueda recordar a Resident Evil, se aleja por completo de su fórmula gracias a los hackeos.

En esta otra imagen ya estamos hackeando el panel. Hay que llegar a lo verde, pero no podemos repetir cuadrículas.
Aunque su atmósfera te haga pensar un poco en Dead Space, su dinámica lo aleja por completo de la misma. Ofrece reminiscencias, pero siempre con personalidad propia. Y he ahí la gracia.
Especialmente porque todo encaja muy bien. Tanto es así que esas escasas 10 horas se sienten incluso adecuadas, ya que alargarlo más le podría haber ido hasta mal.
Personalmente, sí que le habría dado más contenido, pero como es muy rejugable, tampoco lo considero un auténtico problema. Es más bien una apreciación propia, muy subjetiva.

Podemos ir haciéndole regalos a Diana, lo cual nos dará interacciones únicas y algunas recompensas muy curiosas.
Y luego tiene detallitos muy chulos. Además de presentar un apartado gráfico muy llamativo, con una dirección artística muy potente y repleta de detalles, tiene opcionales muy curiosos.
Por ejemplo, tendremos una serie de robots escondidos (como los mapaches de RE Requiem) a modo de coleccionable, puertas cerradas con llaves especiales con desafíos especiales, regalos para Diana que desbloquearán interacciones únicas...
En general, Pragmata es un gran videojuego. Uno más para la cuenta de Capcom. De hecho, diría que es una de las grandes sorpresas del año, puesto que, como nueva IP, no sabíamos qué esperar de él.

Pragmata.
La respuesta no podía ser mejor. A la historia y su duración es a lo único que podríamos pedirle más, o al número de armas y chips, pese a que, en realidad, tampoco es que estén mal. Pero es por ponerle alguna pega.
Dirección artística, diseño de personajes y escenarios, narrativa, ritmo, jugabilidad (gunplay, movilidad, exploración, etc.), banda sonora... Pragmata cumple con muy buena nota en todos los apartados.
Sin duda, no solo es uno de los grandes juegos del mes, sino de lo que va de año. Además, da gusto que sea una IP completamente nueva. Capcom sigue y suma. Otro juegazo más a la lista y otro título que seguramente se llevará más de un premio a final de año.
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Pragmata es un shooter de ciencia ficción desarrollado por Capcom.
Pragmata está programado para ser lanzado en 2026.
Las impresiones iniciales son muy positivas, destacando su potencial como un gran juego.
Capcom sugiere que depender completamente de la inteligencia artificial puede ser perjudicial para la calidad del desarrollo de videojuegos.



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